Publicado en Reflexiones de la Palomilla

De madres


crisol
Fuente de imagen: internet

El día de ayer, se celebró en nuestro país el día de la madre. Éste se celebra desde 1922, y fue una iniciativa en el estado de Yucatán, en un sentido de empoderamiento de las madres.

No todo sale como se espera y en vez de institucionalizarlo para bien, acabaron exaltando los estereotipos de las madres nacionales, tales como la abnegación, la sobreprotección y otras tantas “cualidades”.

Hoy, la ideas es fomentar las maternidades libres y voluntarias. Si bien, no es un festejo mundial, hay muchos países que lo celebran, como EEUU, Argentina, Italia, España. Recordemos que hay tradiciones dicotómicas que castigan a las madres “haciéndolas parir con dolor” como un sino.

Lo que sí vale la pena señalar, es que se merecen un zape, los que aún regalan objetos de cocina, limpieza a sus madres, esto especialmente sucede en las escuelas de educación básica donde generalmente se hacen festivales para las madres y rifan objetos del hogar.

Existe toda una diversidad de madres, están las que solas se hacen cargo del cuidado de sus hijos (y todo lo demás), las que tienen hij@s desaparecidos, las que parieron pero no quieren a sus hij@s, las que las presionaron tanto que tuvieron hij@s, las que se embarazaron para no perder a su pareja, las que usan a sus hij@s como muletas, las que hacen que sus hij@s vivan y hagan lo que ellas no pudieron y las abnegadas cuya vida únicamente se centra en los hij@s. Todas son madres.

También a las que han separado de sus hij@s, física y/o emocionalmente, por diversos motivos. Por las que tuvieron que abandonar a sus hij@s, y también por las que ya ancianas fueron abandonadas por sus hij@s.

Y en este país, cuando queremos insultar, paradógicamente, la madre se hace presente en una diversidad de frases: chinga tu madre, vete a la madre, estoy hasta la madre, en la madre… Pero bien festejada.

Y hay las madres humanas, que se frustran, que se preocupan, que buscan no enloquecer y que encuentran amor para dar a sus cachorros aún cuando a veces quisieran salir corriendo y dejarlos abandonados a su suerte. Ayer una mamá decía: lo único que les pedí es que por un día dejen de decirme mamá eso, mamá lo otro, mamá acá, mamá, mamá, mamá.

Por mi parte, pertenezco a un Clan de madres también diversas, unas que se desgarran las vestiduras por sus hij@s, otras menos obsesivas y otras que ahí la llevamos a ensayo y error. Ninguna perfecta, pero sí apapachadoras, creativas y con manos que sanan. ¡Aho! Por las mujeres que siendo madres no son superheroínas, sino humanas.

 

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

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