Publicado en Tanatos

8. Tanatos: Eso que podemos llamar espíritu


“Quizás hay cosas que ya te sucedieron por última vez y no lo sabes” Serrano, M.

“¿Cómo puedes vivir sin saber lo que hace y lo que te dice tu espíritu?” Myss, C.

“Necesitaba gritar su propio nombre para que su espíritu no se diluyera en la demencia” Druon, M.

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Fuente de imagen: Internet

Para poder establecer una idea de la espiritualidad y el papel que desempeña el tanatólogo en ese aspecto, es necesario partir del concepto de espíritu.

Según algunas acepciones del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), es:

  1. m. Ser inmaterial y dotado de razón.
  2. m. Don sobrenatural y gracia particular que Dios suele dar a algunas criaturas. Espíritu de profecía.
  3. m. Principio generador, carácter íntimo, esencia o sustancia de algo.
  4. m. Vigor natural y virtud que alienta y fortifica el cuerpo para obrar.
  5. m. Ánimo, valor, aliento, brío, esfuerzo.
  6. m. Vivacidad, ingenio.

El tema del espíritu, es uno de los temas más antiguos que la humanidad ha tratado, sin embargo, aún no se llega a una conclusión, dada la subjetividad que presenta.

Desde la perspectiva filosófica, hay quienes establecen que el espíritu es sinónimo del alma, lo opuesto a la materia, vida superior del alma. Anaxágoras, lo asocia con el nous que ordena el cosmos. Los griegos, con el pneuma o soplo animador, materia sutil e impalpable, fuerza animadora de las cosas. Aquí se vincula el término espíritu con el alma, sin embargo este último término, surgió a partir de la instauración de las tradiciones judeo-cristianas, mientras que el término espíritu, ha estado presente en las culturas, desde los albores de la humanidad, este primer término, es mucho más antiguo y amplio, que el segundo.

Intentar explicar el concepto de espíritu, es en sí un completo debate filosófico – religioso, incluso ontológico. La concepción del espíritu como “algo” que es parte de nosotros, pero intangible. Y es precisamente, por esta característica inmaterial, que se complica su explicación. Los alquimistas le llamaban éter, como una esencia elemental, más allá de los cuatro elementos básicos.

El espíritu, tampoco es un campo de estudio exclusivo de la filosofía, sino que también es abordado por la religión, como esa conexión ante lo divino, lo eterno, lo inmanente. Lo que da vida a la materia, sin embargo, que no se limita a la energía. En las religiones judeocristianas, se define como el soplo divino, o el verbo que da acción. Sin embargo, Costas, N. (s/f) dice que con el dogmatismo, las religiones han deformado  y redireccionado el mensaje espiritual.

Por lo que podemos deducir, que la espiritualidad, aun cuando es tema que atañe a la religión, no necesariamente depende de ella. Es interesante destacar que en las comunidades primitivas el papel asignado socialmente a las mujeres, ocupaba el mundo de la espiritualidad.

Pero si los filósofos y religiosos no se ponen de acuerdo, lo único que me  queda es tratar de entender a mi manera.

Costas, N (s/f), dice que es en el cuerpo donde se asienta nuestra espiritualidad, entonces desde el cuerpo, radica el entendimiento de lo que es la espiritualidad y está vinculado a la realidad de cada individuo, por lo que su definición, también adquiriría un sentido diferente para cada quien.

Por su característica inmaterial, intangible, lo limitaré como una dimensión del ser humano, esa que nos permite encontrarnos a nosotros mismos y trascender a través de los actos y de las personas que están a nuestro alrededor.

Una vez establecido este límite, queda entonces establecer que es la espiritualidad. Como afirman Álvarez, A.; Cerón, E. (2015) “Tener una vida espiritual, lo cual no necesariamente implica practicar una religión”, la espiritualidad, implica atender lo intangible, aquello que nos motiva aún cuando aparentemente no hay razón para seguir existiendo.

Ésta, se manifiesta de forma diferente en cada ser humano, por lo tanto no existe una forma única y verdadera de poseerla.

Puede tener muchas manifestaciones, tales como un abrazo que se ofrece, las sonrisas compartidas, los buenos deseos, las ganas de existir, la pasión, el modo de interpretar la vida, así como las manifestaciones creativas, que también pueden considerarse parte de la espiritualidad.

Esta espiritualidad, está presente no sólo desde la perspectiva de ser guiados por un ser superior, sino también en aquellos que son ateos, ya que el espíritu es una fuerza motivadora. Porque, como ya lo dije antes, es una dimensión del ser humano, que nos permite empatizar con los demás, nos humaniza, nos hace partícipes de una existencia conjunta, aún en la soledad.

La espiritualidad nos permite ser partícipes de la humanidad y adquirir un grado de toma de conciencia, antes las cosas que afectan a los demás seres vivos.

Por eso, las personas pueden aportar su espiritualidad al momento de crear empatía con los demás.

El tanatólogo tendrá que aprender a delimitar, hasta qué punto puede apoyar a una persona terminal, respetando ante todo sus creencias, en un vínculo empático, aun cuando sea doloroso. Además, aunque la espiritualidad no necesariamente esté asociada con la religión, ser también respetuoso con esa parte, que tiene la característica de fortalecer la espiritualidad.

Si bien, no tengo certezas en este aspecto, si considero que cada individuo, debe cultivar su propia espiritualidad, porque no se puede ofrecer nada que no se tenga. Éste, debería ser un ejercicio de búsqueda constante, de preguntarse las máximas Aristotélicas que quién soy, de dónde vengo y a dónde voy.

Podemos aportar un poco de ésto que tenemos, de manera bondadosa, sin quedarnos vacíos. Quizás el solo hecho de acompañar a una persona en momentos de dolor, de duelo, de tristeza, sea una forma de aportar un poco de lo  que somos, en beneficio de los otros.

“Lo que doy, me lo doy. Lo que no doy, me lo quito. Nada para mí que no sea para los otros” Jodorowksy, A.

Referencias:

Abbagnano, N. (1963) Diccionario de filosofía México: Fondo de Cultura Económica

Álvarez, A.; Cerón, E. (2015) Un adiós en armonía.

Apel, M. (1961) Diccionario de filosofía. México: UTEHA

Costas, N. (s/f) De diosas, brujas y sabias. Puerto audaz.

Ferrater, J. (2009) Diccionario de filosofía. España: Editorial Ariel.

Frankl, V. (1979) El hombre en busca de sentido. Ed. Herder.

Estas reflexiones son parte de los resultados personales del Diplomado en Tanatología que ofrece el Centro Tanatológico de Chihuahua A.C.

  1. Tanatos: ¿Qué me trajo aquí?
  2. Tanatos: Buscando el para qué
  3. Tanatos: Morir
  4. Tanatos: De los pequeños
  5. Tanatos: Cuidar hasta el final
  6. Tanatos: El voluntario adiós
  7. Tanatos: Etos
  8. Tanatos: Eso que podemos llamar espíritu
  9. Tanatos: Legado
  10. Tanatos: No fue una línea recta
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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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