Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Del tiempo


“No podemos juzgar nuestros actos de ayer, con los recursos del hoy”

Villalobos, A.

sesion 19
Fuente de imagen: Cortesía de Cherry Steam

¿Qué fue del tiempo? Apenas hace un instante fuimos niños. Cuando no había de qué preocupanos más allá de nuestros deseos y afectos.

A veces pensábamos que todo era injusto, eso de someternos a tantas y tantas reglas, de vernos castigados por lo no hecho o por lo hecho.

Hubo los que se alejaron y nada volvimos a saber de ellos, compañeros de aulas, de infancia. Otros aparecen de vez en cuando y recordarnos las cosas que hicimos.

Luego hubo los que se volvieron esos amores que ya nada significan, la ropa holgada, el cabello revuelto (eso no ha cambiado). Las caritas risueñas y las manos llenas de travesuras. ¡Cuánto hemos aprendido desde entonces!

Tu me dices que la historia de la humanidad no es de guerras, sino de largas paces marcadas por heridas. La analogía de la existencia, esos períodos de tranquilidad, hechos añicos por duras pruebas.

Son los recuerdos que brotaron intempestivos de los cajones, junto con un poco de polvo y otro tanto de olvido. Las imágenes de quienes fuimos y en lo que nos hemos convertido.

Del ayer en el que vivimos, que ahora no nos parece tan agotador, tan conflictivo, tan cambiante, por el contrario, pareciera el anhelo de las rodillas raspadas, el helado derretido, los tennis y las anchas playeras.

Hada reía de las imágenes que brotaron de un viejo álbum, yo contenía mi pecho al enredar las citas de grados, la tabla partida de tu examen de cinta. También al sacar esos pequeños zapatitos que no creía que eran de ella. La nostalgia por tus largas y rizadas colas de caballo. Ambos abrazados, Dwende y Hada, como antes, como ese par de faes que revoloteaban a mi alrededor.

Me ví también en la niñez y en la adolescencia, luego en esa juventud que parecía de Edena Ruh, entre las faldas, las partituras y los libretos. Todo era yo y ahora soy nosotros.

Pero como dijo el maestro: no puedo juzgar mis errores del pasado, con las herramientas que tengo ahora. Y mi ahora, cuenta con cada segundo que respiro y que amo.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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