Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Filio fobia


“Haced lo que realmente querráis hacer vosotros. No lo que vuestra madre, vuestro padre, el sacerdote o quien sea os aconseje”

Kübler-Ross, E

“Si para solucionar sus problemas alguien quiere procrear un hijo, tanto ese alguien como el hijo serán castigados. Porque los niños no se engendran para servir como muletas” Jodorowsky, A

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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Luego de leer unos días, creo que como parte de mi proceso de desdomesticación, llegan a mí estas reflexiones, que quizás para algunos no sean novedosas, pero para mí representan un paso más en mi camino.

Los papás aprendemos a serlo con un montón de carencias propias que de forma inconsciente cargamos a nuestros hijos. Estas cargas incluyen lo que nuestros padres esperaban de nosotros y no cumplimos, lo que nosotros mismos esperábamos y lo que les agregamos gratis.

Los “modales, vestires, alimentos, actividades, creencias, hasta lo que serán a futuro y poseerán” Y si no se ajustan a eso, nos encargamos por todos los medios de meterlos al huacal. No es que lo hagamos con mala intención, los papás creemos que es lo mejor para ellos. Pero no recuerdo, hasta hace poco, haberles preguntado si era lo mejor para ellos. Hasta que un día la vida se encarga de jalarnos las orejotas para que aprendamos.

No hablo de culpas, hablo de no cargar a los hijos con lo que no les corresponde porque ni siquiera somos honestos con nosotros y preferimos el: porque lo digo yo. O así me enseñaron a mi, o porque tienen que…

Pero aunque nos neguemos a aceptarlo, los peques saben exactamente que es lo mejor para ellos y manejan naturalmente sus emociones hasta que los adultos intervenimos. Desde el hecho de que duerman en su cama, que se acostumbren a dejar a su madre al mes y medio, a que no expresen sus tristezas, o que no lloren porque exageran, a que sean adultos disciplinados desde peques.

Aún cuando sean pequeñitos ellos saben tomar sus decisiones, pero los papás creemos que no y les minimizamos su capacidad porque “qué va a saber un niño”

El reto es que cuando tengamos hijos primero nos quitemos de nuestros asuntos, y seamos humildes en aceptar que la regamos y corregir, es un todo un reto porque todo mundo opina y todos quieren decirte como hacerlo, aún los que no tienen hijos (esos son los que más saben, lo saben todo sobre los hijos)

Y de pilón hay expectativas de los demás sobre tus hijos, si no cumplen lo que el círculo familiar espera, los padres se presionan.

“El mayor temor es lo que piensan los vecinos. Cómo vestir a tu niño, etc… Realmente no es natural, es insano. Y que tus guantes vayan conjuntados con el bolso y que el peinado esté bien, vaya ¡qué van a pensar los vecinos! Esto es patológico” (Kübler-Ross, E.)

Esto me hace reflexionar en cuántas cosas quise que hicieran mis faes, antes de aprender esto, y cuántas cosas hice para buscar la aprobación de los que quiero. Cuántos “tienes qué…” asumí para sentir que si valía. ¡Qué tonta, que desgaste y que fracaso! Es que aprender cuesta.

 

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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