Publicado en Cuenterías

Príncipe


Príncipe hecho entero, sin plumas ni tintero.

Calvino, I.

4. emociones
Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica.

Asomado a la ventana, escuchaba las charlas insípidas y cotidianas. En vez de prestar atención, se contentaba ensayando una y otra vez su expresión de inmutable hastío.

En varias ocasiones había estado a punto de contestarle con alguna grosería. Odiaba su eterna retahíla de frustraciones. Qué si el dinero, la limpieza, los niños, la comida, el trajín de un lado a otro que la sumía de forma permanente en un estado de actuación acelerado.

Al principio él pensaba que era maravillosa, verla ir de aquí para allá, como si revoloteara, mientras sus pies apenas tocaban el suelo y sus manos se volvían mariposas, por su aparente fragilidad.

Pero todo fue que dieran el esperado paso, las cosas se fueron convirtiendo en una repetición infinita de escenas mal editadas.

Por eso prefería la ventana, desde el sexto piso podía ver perfectamente las techumbres y si tenía un poco de suerte, también a la vecina en el edificio de enfrente, que se tumbaba sobre la cama casi desnuda, al llegar a su departamento.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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