Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Indetectable


Desde hace meses descubro algo nuevo, cuando algo me emociona, se me hace un nudo en el pecho y siento esa picazón en la naríz que precede a las lágrimas.

¿Por qué? He intentado definir en qué situaciones pasa eso, pero han sido tan diversas. A veces el ver algún video donde una persona realiza algo altruista, ver en la calle sentado en cuclillas al hombre que pide limosnas, el sentarme por la tarde en el huerto y llenarme de sonidos.

Algo se ha quebrado dentro de mí. Quizás son los últimos pedazos de esa pesada armadura que llevé por tanto tiempo, esa que usaba para protegerme de la incesante retahila de pesadas consignas que llevaba a cuestas. O tal vez que he aprendido poco a poco de las pérdidas que antes estaban ahí adoloridas, ocultas.

Indudablemente hay emociones que se mueven, que conmueven y que al permitirles salir me vuelven más humana, más consciente de lo que soy.

Este trayecto entre mujeres que viven, que buscan, que luchan, que crean, que aman, también ha influido en mí. Creo que han sanado muchas de mis heridas y tal vez por eso esas emociones que antes eran indetectables, ahora tienen nombre.

5. agua calle
Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

 

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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