Publicado en Cuenterías

No hay mal


El taxi me ha dejado, todo comienza en el momento en que me dicen que no llegaré a tiempo. Adrenalina, llamadas telefónicas y un: No llegaré hoy.

Las preguntas se suceden interminables, ¿Qué es preciso hacer? Espero y el reloj sigue su curso. ¡Qué carajos le importa mi incertidumbre!

Abordo, la máquina despega y veo la pista, siempre me ha parecido que es como un gran acuario donde extrañas ballenas voladoras hacen piruetas para despegarse del agua y contradecir su naturaleza marina.

Llego, entre paréntesis, a un lugar que no estaba previsto, a una hora impredecible. Y un taxi compartido con gente desconocida que habla un idioma extraño. Una recepción que no tiene habitaciones, taxis, hoteles, números, números, números.

La noche avanza y sigo cargando una maleta que pesa más en la incertidumbre que en la realidad.

Por fin, atino entre tanto caos, no importa que hayan puesto la boquilla, lo único que necesito son unas cuantas horas de sueño en una cama.

Mis ojos pesan y la oscuridad aún me envuelve, pero es preciso avanzar, salir del paréntesis. Con apenas las cuentas en una cartera que se vacía como si tuviera huecos.

De nuevo, abordaje y la espera ansiosa por partir, salir de ahí lo más pronto posible, regresar al lugar al que pertenezco, donde todo es conocido.

La ballena alada avanza, avanza y luego se detiene. Una voz sepulcral nos indica que debemos volver. Las alas cansadas ni siquiera pudieron levantar el vuelo.

Descendemos, como hipnotizados con tanto tropiezo, observo aquí y allá como se van tendiendo los cuerpos en donde pueden. Algunos se hacen ovillo, otros intentan estirarse un poco, pero la formula para no caer en la desesperanza es la incomodidad de los asientos.

Veo a los integrantes de una banda, que cargan sus estuches a la espera de recuperar el tiempo en ese limbo.

Una vez más, la voz, que nos lanza de nuestros asientos como resortes. Me lanzo desbocada a trepar por las fauces del cetáceo que me elevará y me arrojará cual Dorothy de vuelta a casa.

limbo-2016
Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Anuncios

Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s