Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Pensante


Me tatué ese símbolo mágico que adquirió vida sólo por instantes. Ahora mi animal totémico vuela junto a mí, a cada paso, alza sus alas, me ilumina aún en la oscuridad. Por eso la noche me atrapa.

Cruzo el umbral, una vez más, tan lunática como cada vez que el cielo se corona en plenilunio, pero esta vez es más brillante, más cercana, más encantadora: Artemisa.

Abro los ojos intentando absorber toda la luz posible, impregnarme de esa sensación ligera aún cuando requiero una tregua de tanto que he andado de saltimbanqui.

Dejo que mis pies se enraicen de nuevo, hundiéndose en la tierra y abro las alas, me desplazo desde mi lado izquierdo, lo femenino late en mi matriz, en ese crisol de vida que sigue dando frutos.

circulo
Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

 

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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