Publicado en Apocatástasis, Ars

Ires y venires


En este espacio existente que es mi vida, de todo un poco me toca hacer. Un día estar frente a un grupo de alumnos, luego con docentes, o en reuniones. También viajar por aquí y allá en mi país aprendiendo de las bibliotecas.

Otras ocasiones, hago uso de las técnicas de mnemotecnia y del maquillaje para hacerle frente a un escenario. Jugando a ser parte de la otredad distante, pero viva.

En cambio siempre es necesario volver a la tierra y agradecer que cuando el Hitler que se todos llevamos dentro, quiere salir, existen esas almas en sincronía que al materializarse se llaman amigas.

Ellas son quienes sostienen este peso que a veces está a punto de derrumbarse. Cuando el dolor no cede, cuando la vida te abofetea, son ellas quienes llegan y cambian un día terrible por uno hermoso.

Los proyectos se van concretando y lo que de pronto son ideas, se convierten en un decálogo de la normalidad (a), con olor a albahaca fresca, tomate y especias.

Cuando la botella hace plop y las copas se alzan para corroborarnos que no todo está perdido y que las mujeres pueden ayudarse a deconstruirse y reconstruirse mutuamente, cuantas veces sea necesario.

invernadero
Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica
Anuncios

Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s