Publicado en Cuenterías

Entonces el ocre


solitude
Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Es como estar entre paréntesis, así tan cerca, casi el beso, la tensión, el calor y de pronto… Es la nieve acumulada en los intersticios de mi lado tan azul.

Porque el otoño nos cambia de tono, el ocre se impregna lentamente en mi cuerpo y siento la necesidad de refugiarme en mí. Alzar las alas y pedir una tregua para adentrarme de nuevo en la cueva.

Dejar que mis dedos se reconecten con mi cerebro y permitir que el calor suba. No es la tibieza de la cama, ni el fuego que arde en los calentones. Sino el tú y el yo vueltos de espacio y lanzados hacia los opuestos.

Por eso es preciso volver, a hurgar en la cueva – útero, dejar que lata en ese estado primigenio, el proceso alquímico de implotar para deconstruir.

Es como tenerte aquí a mi lado y descubrir que aún queda un largo camino por recorrer, en este descanso donde la vida se vuelve latente, se recoge, se anida, se da espacio para reencontrarse.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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