Publicado en Cuenterías

Solo pasó


Copia de palomilla-WEB
Fuente de imagen cortesía de Brunóf

Lo ví al atardecer. Como de costumbre el ajetreo me hizo ir distraída, el sol fastidiaba la vista. Él estaba ahí, venía de algún lugar que nunca sabré definir. Un acento diferente en su voz.

Se acercó lentamente y sonrió, en mi aturdimiento escuché un tanto confusa. Busqué entre mis bolsas pero no encontré nada.

Ví sus ojos, tan claros, como esas superficies brillantes azul verde. Su cabello crespo y largo. La tez tostada. De nuevo caí en su sonrisa, franca, amplia. ¡Qué bien se ve con ese sombrero! – Dijo.

Saqué la mano por la ventanilla. ¿Lo quieres? Es tuyo – respondí. Lo tomó, se lo puso y siguió su camino.

Escuché el sonido del cláxon, el semáforo cambió a luz verde, seguí el oleaje mecánico del tráfico.

Era el sombrero de rayas azules y grises. No sabré cuántas ideas se quedaron ahí guardadas, tampoco sabré si le será útil en su trayecto sobre la bestia. Espero que sí. La única certeza es que en este momento él va hacia algún lado, con el sombrero buscando nuevas historias que contar.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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