Publicado en Apocatástasis, Reflexiones de la Palomilla

Algunas veces


Desaparezco, porque es preciso saltar al vacío, hundirse en la noche, comerse los kilómetros y ver el mundo.

Tras de mí, el vértigo corre infatigable, intentando detenerme, diciéndome: alto. Otras veces es el indómito insomnio. Morfeo traiciona, especialmente en la distancia.

Pero algo me mueve, me lleva de la mano, me arrastra, me indica que siga adelante, aún cuando el cuerpo pesa, cuando la mente se llena de ideas en tirabuzón.

Retos que me invitan a aceptarlos, que por un lado me llenan de incertidumbre y por el otro me emocionan por los aprendizajes que obtendré.

Seguiré caminando, con la idea de redescubrir formas de hacer las cosas, de amar lo que se hace, de estar dispuesta a cambiar y fluir, sobre todo, fluir.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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