Atrofiada


Existe un momento en el que me hundo en ese ensimismamiento, una especie de paréntesis aeroportuario, donde navegan esas enormes ballenas metálicas que se deslizan sincronizadamente sobre líneas iluminadas.

Cuando abro la puerta y se vuelve también ventana, abismo. Gotea el líquido oscuro lentamente, humedeciendo los labios deshidratados de tanto soñar / soñarte.

Incoherente, desde que grito frente al espejo ¿quién eres? y la figura del otro lado se va alejando sin voltear siquiera.

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