Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Suceso


Entonces no le queda a una, más que reírse de sí misma, por torpezas involuntarias, por la ingenuidad.

Es que, hay cosas que nos son tan cotidianas, que cuando las aplicamos en un contexto diferente, se tiene un resultado inesperado.

Así una tarde de dormingo en medio de la muchedumbre consumista y alterada, se vuelve posible cometer equívocos.

Yo en una fila, él esperando en la sala.

Yo, confundida, él extrañado.

Yo, en un inicio incómoda, luego, entendiendo el absurdo y la carcajada que brota incontenible.

Tanto orden me resulta extraño, ese estado de privilegios capitalistas, ese listado de requisitos de aceptación social obtuso, esa atención vuelta exceso.

Quizás es una sombra que no me gusta, un reflejo dentro de mí que no me gusta que salga, porque a final de cuentas, lo que no nos gusta, tiene que ver con lo que no queremos ver de nosotros mismos.

Afortunadamente, no todo fue fatal, la compañía agradable, las risas compartidas y la confusión del absurdo, salvaron la tarde.

4. espejo
Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica