Publicado en Cuenterías

Habitáculo


Había una vez, un escritor que creaba un personaje. Le puso lo que más deseaba. Unos ojos brillantes, agradable a la vista, el cabello oscuro, una voz dulce y obscura.

Colocó al personaje en una linda historia, donde había un tanto de rutina y una pizca de energía. Pero no resulto, el personaje no cabía ahí.

Pensó un lugar más adecuado, escribió un lindo prado y una cabaña junto al lago, el clima frío y el ladrido persistente de los perros en un día de caza. Dejó que la tinta se enredara en su cabeza hasta que el sol le dio de lleno en la cara. Pero el personaje de su historia, era diferente.

Hizo un nuevo intento y le regaló una plaza, regada con el sonido de una fuente de mármol, una larga escalinata y grandes caballerizas, reescribió una y otra vez el lugar, lo describió con gran maestría, hasta que la tinta le impregnó los dedos, le llenó la ropa, le inundó los ojos.

Se fue hundiendo lentamente en el sopor de la noche sin luna, de las sombras que se extendieron hasta el infinito.

Ahí en la nada, se encontró de pronto, en su mismo cuento, frente al personaje de sus sueños. Sorprendido, se acercó lentamente, con un frío que iba calándole los huesos, temblaba.

Alargó la mano con bastantes dudas y palpó ese rostro amorosamente construido, buscó sus ojos y se iluminó con el brillo que tenían, pero había algo indescriptiblemente triste, un desconsuelo tal, que no había manera de convertirlo en palabras.

Su personaje era perfecto, delicado, hermoso, pero estaba completamente vacío.

El escritor comenzó a llorar copiosamente, incontenible, adolorido, hasta diluir complentamente al personaje, llevándose con sigo, la ilusión de la perfección hecha palabra, pero inalcanzable.

Publicado en Poesofando

Encuentro


Es esa mirada a dos espejos,

el descubrimiento de la otredad,

resonando desde muy lejos,

como agua cristalina.

§

Es un tiempo sin tiempo,

el paréntesis del día.

§

Son las manos agua

el cruzar un camino olvidado,

donde tantas vidas paralelas,

en algún momento se vuelven perpendiculares.

§

Me disperso,

intento encontrar respuestas,

hasta que decido libremente,

dejar de buscar un porqué.

§

Comienzo a fluir

a deslizarme tranquilamente,

de cabeza

y

sin

arnés.

§

Vivir,

hasta morir.

7.temalibre
Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica
Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Caminante no hay camino…


… se hace camino al andar”

cerebro telarannia
Fuente de imagen: Internet

Aprender, porque estoy inmersa en un estado de confort que quiero fracturar de golpe, porque es preciso construir algo nuevo, para avanzar.

Aprender a aceptar y a preguntar, a no sentirme menos o no merecedora de algo que se me da. A desdoblarme y entrar en el corazón de piedra sólo si es preciso, para no agotarme más de la cuenta.

Entender de fondo el por qué de ese sentimiento de abandono en asuntos muy precisos, que no me de vergüenza exigir lo que me corresponde, que también lo material tiene un peso y que allá afuera se requieren de otras competencias para poder alcanzar metas. No importa si me equivoco una y otra vez, no importa si puede parecer recurrente una pregunta, sino que quede fija en mí, hasta que no haya duda del sendero.

Me reconstruyo y transformo mis paradigmas, organizo mis ideas, clarifico mis metas, concentro mis esfuerzos. Ese es el reto a partir de hoy. Limitar la dispersión y dar en el blanco, en el centro de la diana.

¡A’ho!