Había una vez un Dwende


caleidoscopicaFuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Querido Dwende:

Quiero decirte que te quiero con todo lo que soy. El tiempo ha pasado demasiado rápido, desde ese 29 de septiembre en que mi vida se partió en muchos pedazos. Hice lo que pude, con los recursos que tenía, pero aún así, no hay modo en que pueda entender porqué tuve que llevarte allá.

La vida es misteriosa, pero el dolor es constante, no hay un sólo día en el que pueda descansar, no hay un sólo día en el que no crea que debí haber hecho otra cosa. Cinco meses sin verte, parecen una eternidad.

Tu cuestionamiento sobre el miedo se hace recurrente, de verdad he intentado todo para poder sanar esta herida que es profunda y que sangra a diario. Mi miedo en primer lugar era desprenderme de tí y tu hermana, y fuí precisamente quien te separó en aras de salvarte. ¿Salvarte de qué? Ya había mucho dolor de por medio en la decisión. Quizás la que quería salvarme era yo, salvarme de tener que decidir entre ustedes y sus abuelos. Tener que rescatar lo más posible esa frágil idea de estabilidad en un mundo fracturado.

He hecho muchas cosas para tratar de sanar antes de poder buscarte, ahora estudio a la muerte, quizás para no caer en sus manos de forma anticipada y precipitada. Lo he pensado, especialmente en esas noches que parecen alargarse hasta la locura. Volví a teatro, para intentar desprenderme de mí por algunos momentos.

Querido Dwende, me duele hasta la médula tu ausencia, el terror a no encontrarte, a buscarte de forma enfermiza en cada joven de uniforme, en cada grupo de jóvenes que se cruza en mi camino, en el recorrido que creo que harías hasta tu escuela.

Efectivamente he hecho tantas cosas mal, pero me esfuerzo en mejorar, en entender. Hada también lo sufre y por ambos debo estar lo mejor que pueda. He escarbado entre los huesos tantas veces, buscando respuestas, pero sólo tengo silencios.

Tu número ha cambiado, creí que mis mensajes te llegaban. Otro error más. Por eso he optado por este medio, quizás te acuerdes de esta loca Palomilla y sus letras dirigidas a ustedes, mis faéricos, mis motivos, mi orgullo.

Sigo buscando las respuestas, sigo buscando los recursos necesarios para enfrentarte y poder aprender de esta situación. He oído que estás bien, tu abuela dijo que has crecido un montón y que estás más guapo, además de muy delgado.

Ahora las chicas y yo iniciamos un pequeño huerto, si regresas, seguro te gustará ver lo que hemos sembrado.

Es que la casa está semi desmantelada, demasiado grande para nosotras. Y Parche, sigue haciéndose viejo, ha le flaquean las patas y de pronto deja de comer. Óreo ha crecido, está muy gorda y sigue haciendo esos ruidillos graciosos al correr por la la casa.

Te extraño tanto. A veces imagino que llegas como cada tarde luego de tus paseos a la cancha, o que pides permiso para ir con tus amigos.

Pero nada pasa, y el dolor se ha clavado directamente en la boca de mi estómago, el doctor dijo que debo tomarme las cosas más con calma. ¡Qué sabe él de lo que soy y lo que siento! Sólo me dio medicamento y me dijo que volviera. ¿A qué vuelvo, si sus medicinas o curan esto?

Sólo hay algo bueno en esta historia, es que ambos estamos vivos y creo que si las cosas siguen así, pronto te buscaré y estaré preparada para lo que pase. Sólo tengo una certeza en esta vida, y esa es qué te quiero tal como eres y sigo orgullosa de tí.

¡Aho! Por tí, por Hada, por mí. Debo aprender a confiar en las semillas que planté en ambos y que a pesar de esta prueba tan difícil, debe brotar algo que nos haga crecer.

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El no querer


lux

Fuente de imagen: Internet

A veces, es necesario caer en la ataraxia. No querer saber, ni sentir, ni pensar. Es necesario volverse casi un protozoario.

A veces, es necesario adormecerse, para poder dejar que todo tome un rumbo nuevo.

Es hilvanar desde el subconsciente esa transición hacia el siguiente paso. ¿Qué nos estará esperando afuera?

Hada pregunta si es posible regresar en el tiempo y reparar los errores. Lo único que atino a decirle que lo irreparable es la muerte. Todo lo demás tiene arreglo.

¿Qué nos pasó, cómo dejamos que la vida nos torciera los caminos? Me dieron desde muy chica un instructivo de lo que debía hacer. ¡Voilá! No soy nada de lo que me dijeron.

Le dije a Hada que he aprendido sólo dos cosas en la vida. La primera, es que lo que yo puedo hacer por ellos (los faes) es amarlos. La segunda es eso sobre la irreparabilidad de la muerte.

Por ahora el trabajo de desapego ha sido duro, el Dwende lo ha confirmado: -La vida sigue. Eso les dijo ayer. Efectivamente, acepto ese aprendizaje. D E S A P E G O. Difícil palabra cuando se tiene un hilo umbilical que por un lado me permite aprender y por el otro  me tiene adolorida.

“Ad astra per áspera” No estoy de acuerdo, porque eso del sufrimiento es una opción. No opto por ella.

Querida Hada, no tengo más consejos hoy, porque ni siquiera los tengo para mí.

Nueve largos meses, querido Dwende


“Sabe, las mujeres podemos ser todo en esta vida, menos víctimas”

Poniatowska, E.

17hippies2  Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Desde ayer azotan implacables los demonios, desde el día 29 de septiembre han pasado 271 días.  Cada día es más difícil.

Luego de tanta impunidad, de recorrer los institutos de apoyo, de volver a terapia, de levantar juicios. NADA. Fui a entregarle precisamente una parte de lo que es más valioso en la vida. Le lleve al Dwende. Últimamente creo que los pendejos que no son tan pendejos, porque tal parece, acaban ganando en este mundo torcido.

El recurrente “A qué le tienes miedo” se volvió realidad a partir de esa noche y planeamos seguir con la vida a cuestas, algunas veces arrastrándola y últimamente empujándola.

No hay gritos, sólo queda coleccionar instantes. Esos que nos regala de vez en cuando y que son agradables. ¿Eso es todo?

Quizás estamos condenados desde el principio a sentir ese amor umbilical y aferrarnos a él con uñas y dientes. Hada me pregunta qué pasa. También ella sufre, a su manera. No entiende el porqué las cosas tienen que ser así. Porqué él ya no quiere acompañarnos o no contesta el teléfono. Tampoco porqué ese ser que lleva el título de “padre” es así con ella, porqué no le da el respeto que ella se merece.

Tanta irresponsabilidad cobra cuota, pero aún no puedo comprender cómo a pesar de la cobardía que muestra ese individuo que proporcionó los genes (porque nada más hizo en su vida), tiene aún personas que le sirven como perros fieles. No me es comprensible cómo personas que ejercieron tanto tiempo en el área educativa, tienen tan poca capacidad de decisión y solapan conductas estúpidas y violentas.

En vez de tomar una actitud sensata y neutral, se empeñan en perpetuar esos mismos modelos, de machismo, violencia y misoginia. Minimizando las actitudes violentas y apoyando las actitudes groseras. Tampoco como el resto de la familia se hace de la vista gorda y permite que las cosas sigan así.

Frustración. Es toparse con pared. Porque además de permitir que el individuo evada una vez más su responsabilidad y huya de la ciudad, todavía se hacen cargo a medias de un Dwende, al que dejan solo muchas horas por irse a jugar al casino.

De nuevo hay que enfriar la cabeza, ser inteligente y buscar la mejor forma de traer de vuelta de forma conciente y consensuada a un Dwende que está en una edad de transición, a punto de volverse adulto.

271 días malditos, uno tras otro, a veces grises, otros cobijados por algo de luz, pero malditos en ese hueco desde el 29 de septiembre a las 20:00hrs. Sólo se suceden implacables, terribles, como voces cargadas de tristezas.

Quedan huecos oscuros y dolorosos, partidos. Trozos arrancados a dentelladas. La locura de soltar amarras y hundir el filo hasta la médula. Un día menos que vivir.

Existe un Dwende: ¿A qué le tienes miedo?


17hippies2Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Ha llegado el día en que el Dwende aprende a aceptar las consecuencias de sus actos, y yo con él.

Las palabras se me regresan como en el reflejo de algo que no quiero llegar a ser. Es la fuerza de nuestra constelación, que tiene que ser removida y renovada.

Es el momento en el que me pierdo cuando recuerdo claramente su cuestionamiento: ¿A qué le tienes miedo?

Lo confieso, el miedo a su perdida era grande, un hueco doloroso, una herida abierta.

¿Qué fue entonces lo que pasó?

Nueve meses hace ya que tomé una decisión terrible, un 29 de septiembre. En ese momento la única posibilidad. A la fecha, las consecuencias de mis actos me siguen persiguiendo ¿hasta cuando? Quizás el resto de mi vida.

Hasta el día 90 conté los días, como mantra para la sanación, como justificación ante la culpa que se me fue incrustando.

¿A qué le tienes miedo?

A perderle en el camino. Tanto luché en vez de fluir, que todo fue opuesto a lo que tenía planeado.

A que el odio que arrastra desde hace eones, explotara contra mí.

A que decidiera el camino sin regreso, a que desapareciera de mi existencia física.

¿Vale la pena?

Sí. Ahora veo al Dwende de otra manera. La separación fue terriblemente dolorosa, tanto que me hundí en la desesperación. Pero…

El hoy:

Querido Dwende:

Sigues sorprendiéndome. Con toda tu juventud, tu carácter extrovertido y también tus berrinches adolescentes. Dentro de tí sigue ese afán de protección, esa nobleza. Sé que tenemos ideas contradictorias, pero hace más de un año, con todos esos sustos que pusieron tu salud en juego, aprendí.

Sí, aunque no lo creas. Es que te veo desde otra perspectiva. Todos los años que estuviste a mi lado, te dí lo mejor que pude, siempre lo que consideré que era lo más adecuado. Cambié tantas veces de tácticas. A veces fuí dura, inamovible, fría. Pero a la vez cálida, conciliadora.

¿Sabes qué amo cada detalle que guardo en mis recuerdos desde que naciste?

A tu edad, todo esto te sonará cursi, ridículo. Pero también sabes que yo soy palabra. Y la última carta escrita que te dí, sigue pegada justo donde tu la colocaste: en la cabecera de tu cama.

Las malditas circunstancias te alejaron de mi lado muy pronto (según mi perspectiva), pero mis temores se disiparon.

¿Qué tenemos ahora?

Si bien es cierto que nos vemos menos, también tenemos más alegrías cuando nos vemos. Sigues con nosotros y disfrutas los momentos que compartimos. Nos divertimos más. Y creo que eso es también parte de crecer.

Respeto tu decisión de seguir allá. Sé que estás buscando tu identidad. Tarde o temprano ibas a ir a buscar allá si tus teorías sobre la paternidad eran ciertas.

Sabes que las puertas de la casa siempre están abiertas para tí.

Con amor infinito

Esta Palomilla con Alas de Palabras

Mistherios


vampirosFuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Hace algunos años, dentro de los eventos infantiles del Festival Internacional Chihuahua, conocimos el trabajo de Cabaret Misterio con “En duende está el misterio…” Su excelente trabajo dirigido al público infantil los hace tener de seguidores a los Faéricos, porque se (nos) identifican (mos) con sus personajes, además de que sus propuestas son contemporáneas e inteligentes. Tratan temas actuales, por ejemplo en el caso del Misterio del Helado Derretido o Los Vampiros Vegetarianos. En donde las diferencias hacen las equidades.

Actores versátiles que son a la vez bailarines, acróbatas, músicos y cantantes. Lo cual habla de la preparación que tienen al momendo de presentar un espectáculo. En el cual la escenografía es mínima e innecesaria, porque la actuación completa todo el juego escénico.

Pero mi favorito, ante todos el como decía, En duende está el misterio, del cual en el 2012 el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) editó un libro y dos discos interactivos. El libro escrito en español y kromitz, que además trae actividades divertidas y un diseño excelente.

Aquí transcribo el Primerum Misterios que es mi favorito:

En Kromitz, mirta significa “semilla” y “palabra”. Los duendes son agricultores. Además de sembrar vegetales, plantas comestibles y medicinales, también siembran palabras. Mientras trabajan la tierra entonan este cántico antiguo (¿nunca has visto a tu papá o a tu mamá hablándole a las plantas?). Para ellos el hablar y sembrar es lo mismo y cuando lo hacen siguen un orden preciso compuesto por tres principios, que en realidad son tres preguntas:

PRIMER PRINCIPIO: ¿Es verdad lo que se dice? Es decir: ¿La semilla que se siembra es buena? ¿Está viva?.

SEGUNDO PRINCIPIO: Lo que se dice, ¿se dice con amabilidad? Es decir: La semilla que se siembra, ¿es sembrada con los cuidados necesarios?

TERCER PRINCIPIO: Lo que se dice, ¿se siente en el momento adecuado? Es decir: La semilla que se siembra ¿es sembrada en la temporada más favorable para crecer?

En kromitz samoi significa “realidad”, pero tiene dos significados: hablar y soñar. Para los duendes la realidad es una oración de muchas palabras en la que cada una es el sonido de un sueño.

Cada sueño-palabra está hecho de tres letras y cada letra es un dios. Los duendes tienen muchos dioses, uno por cada uno de los cinco elementos – éter, tierra, fuego, aire y agua – y todas sus combinaciones.

Así es el trabajo que este grupo de actores realizan, esto sólo fue un ejemplo y a pesar de que vivimos en tierras muy distantes, siempre que nos toca disfrutar su trabajo, acabamos más enamorados de éste.