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Sitiada


Este estado de sitio,

esta cuerpa abierta

una rendija apenas visible.

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Es el encanto en la palabra,

la precisión del verso,

sabor del tiempo a destiempo.

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Como esa síncopa,

el inalterable instante,

la fotografía eterna.

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El toque de queda

en este corazón

que no recuerda cómo latir.

20.gratitud
Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica
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Declaratoria


moi
Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

A veces puedo amarte,

pero todo es tan confuso, porque el grado de amor es subjetivo.

Otras veces sólo te quiero

cuando llega la tarde y el viento fresco me trae el olor de las flores del jardín.

Unas más te deseo

con  furia y hambre felina, con el tambor de la vida latiéndome dentro.

Entonces llegas y me siento Auri,

la subrrealidad se materializa.

Brinco en la azotea de la consciencia

hacia tí.

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Indefinidos


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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Somos

ese espacio entre nosotros,

un juego entre paréntesis,

el suspiro en las sombras.

Somos

un roce apenas perceptible

rendijas de vida.

Somos

opuestos, atrayentes,

hechizo fatal,

lejanía aún frente a frente.

Somos,

un poco de lo que  fuimos,

lo que seremos,

pero hoy,

solo somos.

 

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Galaxia


“Tengo en mi mente la galaxia de tus besos”

Torres, M.

Tengo las estrellas cintilandome en las pupilas,

el eco de tu voz

alejado, eterno.

La distancia convertida en suspiros nocturnos.

Un concierto lejano y el viento en el cuerpo.

Tengo el andar pausado en una acera húmeda,

la lluvia en los labios

y un verano lejano hundido en el pecho.

Un mar de emociones, flotando en el cielo,

y las galaxias de tu cuerpo lunar,

arena.

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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

 

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Rescate


Este frío nos obliga a estar bajo techo, a preparar incontable cantidad de tisanas, a abrir los poemarios abandonados.

He de confesar que casi no leo poesía, prefiero la novela y el cuento, pero anoche, buscando algunos textos sensuales, rescaté este de Jorge Ledezma, titulado Doma:

Jinetear una estrella
doblegarla,
clavarle hondo la espuela
hasta domar su luz,
y luego cabalgar
por las constelaciones
ebrio de sueños cósmicos.
Quijote de los astros.

La poesía me entibió el cuerpo y recordé también aquellas ocasiones en las que me han leído poemas en voz alta, a través de una línea telefónica, entre sombras y también entre sábanas.

Poco a poco irán liberándose mis descubrimientos, eso de A clóset abierto, me ha hecho reencontrarme con esas letras abandonadas, pero que es tiempo de lanzarlas al aire.