Publicado en Las que saben, Reflexiones de la Palomilla

11. Bestiarias: Salvaje


“Una mujer cuya alma se muere de hambre puede sufrir hasta el extremo de no poderlo resistir”

Pinkola, C.

Nicol Vizioli
Fuente de imagen Nicol Vizioli

 

Esa salvaje en la que me he convertido, una vez que me di cuenta de la domesticación que cargaba. Esa salvaje me lleva a aullar en luna llena, a buscar círculos, a crecer en una manada.

Lo salvaje es aquello que me grita desde el fondo de mi ser y hace que acuda sin reparos,  es ese vínculo con la voz de mi alma, la que me permite desplegar mis alas, entrar a la cueva y volverme hacia mí, en la intimidad.

Desde la cueva aún escucho el correr del agua y es mi refugio cuando he de escarbar entre los huesos, ahondar en la búsqueda de respuestas, en el dolor y también en la alegría.

Lo salvaje nace de la desdomesticación, la deconstrucción, la reconstrucción de quien soy, esa necesidad de ser, sin cliché, sin necesidad de satisfacer expectativas de nadie.

Abrir la puerta a lo salvaje fue todo un descubrimiento, una invitación ha correr hacia adentro para sanar, para reestablecerme, para pensar en quien quiero ser, hacia donde voy sin olvidar que vengo del clan.

¡Aho!

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Abundancia


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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

La abundancia, se contagia. Porque mientras ofreces sin esperar nada, recibes lo inesperado.

Desde hace unos meses, nombré a nuestro hermoso huerto como “Probeta 1”, este sitio experimental donde la vida surge.  Donde se llena de nuevas ideas, gracias a una Ayudante de Mago y de un chico que últimamente nos ha hecho mobiliario con tarimas de madera, instaló un sistema de riego y además utilizó cal para las paredes, dejándolas hermosamente blancas.

También es interesante ver cómo Papala sigue presente, el viernes lo pude corroborar. A final de cuentas esa es su tierra y hay plantas que ella sembró hace cincuenta años.

Ayer, en el trueque de plantas y semillas, recibimos semillas que pronto estarán en la tierra para regalarnos sus alimentos.

Ese reencuentro con la tierra, me ha hecho crecer, apreciar aún más las maravillas de la plantas y el escarbar entre los huesos para avanzar.

Por lo pronto, estoy sembrando, no solo las semillas, sino nuevo proyectos que seguramente darán frutos. Todo es aprendizaje.

¡Aho, vida!

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Vueltas y vueltas


El hoy, es lo único que tengo, en esta celebración de Ostara que nos lleva a la tierra, a las  semillas, a la siembra, desde este fin de semana.

Es necesario prepararse para el inicio del ciclo.

Ostara de tierra y agua, de compartir la vida, de abrirse a nuevas posibilidades. Ostara de la Diosa que despierta y con ella, el clan alza la voz, resuenan los tambores y latimos juntas desde todos los rincones. ¡Aho, clan!

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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica
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Aullante


Los tambores de mi cuerpo amanecieron vibrando, sentí la mañana abriéndose ante mí, con el anhelo de volverla noche y adentrarme en los halos de luz de un plenilunio otoñal. Extraño los tambores, los cantos, el círculo, el clan, el aullido, la hoguera. Extraño el latido conjunto.

¡Aho! A todas las hermosas brujas que me rodean y que aunque no las he visto en un tiempo, sé que caminamos el mismo sendero. Ya Ostara se acerca y será momento de aullar.

Hubo un verano que cambió mi vida, donde las danzas me hicieron saber lo nutrida que estoy en este sendero, que aunque sea en mucho una solitaria, hay luces que van abriéndome paso. Aún cuando existen diferencias de ideas, todas avanzamos, juntas, sororarias. Las extraño hermosas. Pero el círculo sigue abierto.

1. cuatro
Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica
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Del hogar


19. Recuerdos
Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Volver, al silencio sólo interrumpido por las risas, por el canto de los gallos, por el viento que mueve las ramas.

Volver al espacio uterino compartido, a la raíz, al hogar, a la calidez de las manos enjutas, la voz cascada, los pasos lentos.

Verter la vida en esa mirada que se torna gris, pero no se deteriora, al acto de pescar los versos que van soltándose en cada frase.

Es la voz más antigua de mi clan, junto con la voz de sus hijas, sus nietas y bisnietas. ¡Qué placer poder ver la vida de cuatro generaciones compartiendo el pan y la sal!

El latido conjunto, las horas compartidas, el sonido de esas voces que se van sanando, que se cuentan sus vidas, hiladas y también deshiladas de “maromero” y “repulgo”. De risas menudas y pasos ligeros, críos que alegran nuestro encuentro.

Sabores mezclados, sazones heredados, pizcas de especias y hierbas de olor. También la tierra que se va llenando de flores y de sugerencias para que sigan brotando.

Así todas nos volvemos soporte, en este intrincado vaivén de vida, en el que nos ha tocado despedirnos con dolor y recibirnos con alegría, en el que todo ese canto de voces se elevan y nos nutren para avanzar en este nacer y morir.

No conozco otra forma de sanar las heridas abiertas, de verter lágrimas que se vuelvan descanso, de recibir abrazos que nos reconforten aún en el cansancio más agudo.

Soy orgullosamente parte de ese clan y mis pasos van guiados por su sabiduría ancestral.

¡Aho!

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El delgado velo de la vida


“En cambio si tu me cantas, yo siempre vivo, yo nunca muero”

Luna nueva, luna que nos llamas a buscar el cielo cada noche, a brillar o a hundirnos de sombras. La Diosa abre los brazos y ve a sus criaturas preparándose, latiendo, desapegándose. Cambios, ciclos, despedidas, perdones. Aho! Que las escobas están listas, el fuego desespera, los tambores suspendiendo su vibrar. Aho! Desde todas, que somos una aún en la distancia.

Samhain, llegó y las almas volvieron un rato a convivir con nosotros, que lo que cosecharon este año les haya traído crecimiento. Que el latido de la Diosa nos cobije en esta transición. Que la vida y la muerte nos permitan aprender.

Es el momento Papala, de agradecerte por todo lo que ese espacio tan tuyo nos ha permitido crecer, disfrutar y recordarnos que la tierra late bajo nuestros pies y es tan generosa que nos alimenta el cuerpo, el alma y el espíritu.

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