Ordinario


Hace un par de día, estaba haciendo fila en la caja de un supermercado. Como venía de la marcha del 25, llevaba puesta mi pañoleta violeta.

Ahí ví a una persona que me pareció familiar y se puso tras de mí, así que le pregunté si era fulano. Él me dijo que no y seguimos la charla por algunos minutos. Total que nos dimos los números telefónicos y cada quien tomó su rumbo.

Hoy me manda un mensaje, solo para saludar y la conversación siguió así:

Fulano: Oye te puedo preguntar qué significa la pañoleta que traías el domingo.

Palomilla:  Significa que no queremos ninguna asesinada mas, no feminicidios.

Fulano: Perfecto, pensé que eras activista.

Palomilla: ¿Ser activista es tan terrible?

Fulano: No, solo preguntaba.

Palomilla: Excelente y sí, participo en marchas y en lo que puedo. No tolero el maltrato.

Fulano: Qué bueno, si es algo terrible. Bueno, te dejo seguir trabajando.

Así fue, desde ese momento me he quedado pensando: ¡Vaya! Seguro que no me volverá a hablar. ¿Es que es muy terrible que desde nuestras trincheras nos expresemos, que usemos pañoletas, que alcemos la voz, que salgamos?

Lo triste es que eso les parezca más terrible que las violaciones, que los acosos, que los golpes, que las humillaciones. También recibí comentarios negativos de personas cercanas, cuestionándome por “andar en esas cosas”.

Una situación tan ordinaria y tan simple como una fila de supermercado, me lleva a confirmar que voy por el camino correcto, que sigo convencida de que juntas somos invencibles, que no importa si nos topamos con comentarios como esos. Lo importante es seguir aprendiendo, cuestionando, deconstruyendo, reconstruyendo y sobre todo: femigrando.

#Ahoraqueestamosjuntasahoraquesinosven

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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

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Contraste


Lo vi nuevamente, porque tiendo a olvidar, a darle atributos que no tiene.

Esa hora y media me regresaron a un tiempo que no debo olvidar, donde había que luchar a diario por no morir.

La violencia siempre deja secuelas. A veces pensamos que hemos logrado combatirla hasta que descubrimos ciertos patrones que seguimos repitiendo.

A once años y hoy al ver ese relato, la secuencia, las situaciones, me ha vuelto la sensación del asco, del miedo, del dolor que no se marca en la piel, sino en la mente, en el corazón.

Nunca mas, no permitiré nunca mas que me dañen así. Y haré lo que deba, hasta donde pueda, desde mi trinchera para que otras ABRAN BIEN LOS OJOS y para que de alguna manera, Hada tenga las herramientas emocionales que le impidan caer en una situación así.

Ser una voz mas, en el clamor de justicia de todas las mujeres que habitamos este planeta.

¡Aho!

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Naranja y violeta


Las Mirabal, ahí inició todo. Hoy voces, que nos unimos para hacernos escuchar. Caminamos juntas, cantamos, exigimos.

En este camino no tengo miedo, soy parte de todas y si yo falto hay otras mas. No nos detienen.

Hoy se clavaron 2 clavos mas, la cruz pesa porque es una realidad que nos rodea. ¿Qué garantía tengo de no volver a vivir infiernos.

Vivo y por fortuna tuve la forma de salir de la violencia. Y creen que porque pasaron los años, se ha borrado de mi memoria el dolor. Pero escucho a mujeres que hoy están en situaciones similares a la mía y no puedo callar. ¿Qué me garantiza que Hada no pase por eso?

Me uno a las voces, porque sé que hay muchas a las que no les está permitido cruzar a este lado, porque diariamente hay frases misóginas incrustadas en nuestra cultura, y se repiten ad nauseam.

Porque me canso de seguir los protocolos que no resolvieron nada, me canso de ver la indulgencia con la que se tratan temas de género. Porque no quiero privilegios, sino ser tratada en un ambiente de equidad.

Soy neófita en este andar, pero estoy convencida de que unidas cambiaremos esto. Hermanadas haremos que el patriarcado tiemble.

Por mis hermanas, hija, madre, abuela, tías, primas, amigas, colegas, compañeras.

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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Él dice, ella dice


Ellos dicen que algo hay en mi, quizás no alcanzan a ver con claridad que la mirada se me ha vuelto más incisiva.

Dicen que debo detenerme, porque seguir así es la locura. Pero esa la traigo de nacimiento.

Dicen que espere, pero decidí ir hasta el final, avanzar sin detenerme, entendiendo que no será un camino sencillo.

Dicen que haga esto o aquello, pero me vuelven su espejo. Sin saber que dejé de aceptar reflejos ajenos.

Dicen, los que casi siempre dicen, que tienen la receta perfecta para mi vida. Cuando he decidido hace tiempo escribir la mía.

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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Desprotegidas


Hay circunstancias que te mueven el mundo, espejos cuyo reflejo es doloroso. Así mi sombra empata con la de ella. Cada minuto cuenta y hay que pasar la voz lo más rápido que se pueda.

La noche cae y el mensaje llega claro: No localizan a A.

La náusea me invade, porque todo es posible una vez que llega una noticia de ese tipo. La cabeza comienza a dar vueltas y una serie de ideas cruzan irremediablemente mi cabeza. Veo a Hada que duerme plácidamente y me acurruco junto a ella, en un intento de que eso sea suficiente para mantenerla siempre protegida.

Recuerdo a Dwende, aquella noche terrible en la que la vida me dio un vuelco, en la que te encuentras vulnerable y debes seguir.

Localizar a A, compartir la información, esperar noticias: el infierno.

Todo el día dándole vueltas a esa posibilidad en la que todas estamos expuestas, no importa la edad, pudo haber sido cualquiera de nuestras hijas, de todas las que están a nuestro alrededor.

Por fortuna ya fue localizada y está con su mamá, agradezco a todas las personas que compartieron la información.

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Fuente de imagen: Guayasamin