Publicado en Poesofando

Pensar-nos


Te pienso…

esa es tu frase,

quizás la que más me gusta.

Pensarte, construirte

es la realidad que nos reune.

Es el descubrimiento a las ideas,

dentro de una realidad clara,  sin rodeos.

Me piensas,

te canto,

eres espejo,

me observo.

A través de tí,

también me descubro,

también te pienso,

también a prendo a ser,

otra manera de ser

quien quiero ser.

4. espejo
Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica
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Publicado en Poesofando

Volcarse


Estoy en un estado de sitio,

vuelta palabra a flor de piel,

vuelta caricia.

Las noches de tormenta me sorprenden.

con el sonido taladrando mi cerebro,

tu tan azul, tan real, tan agua.

Vuelvo a tus manos / pez

recorriendo mis corrientes,

volviéndome líquida.

 

 

 

 

Publicado en Las que saben, Reflexiones de la Palomilla

11. Bestiarias: Salvaje


“Una mujer cuya alma se muere de hambre puede sufrir hasta el extremo de no poderlo resistir”

Pinkola, C.

Nicol Vizioli
Fuente de imagen Nicol Vizioli

 

Esa salvaje en la que me he convertido, una vez que me di cuenta de la domesticación que cargaba. Esa salvaje me lleva a aullar en luna llena, a buscar círculos, a crecer en una manada.

Lo salvaje es aquello que me grita desde el fondo de mi ser y hace que acuda sin reparos,  es ese vínculo con la voz de mi alma, la que me permite desplegar mis alas, entrar a la cueva y volverme hacia mí, en la intimidad.

Desde la cueva aún escucho el correr del agua y es mi refugio cuando he de escarbar entre los huesos, ahondar en la búsqueda de respuestas, en el dolor y también en la alegría.

Lo salvaje nace de la desdomesticación, la deconstrucción, la reconstrucción de quien soy, esa necesidad de ser, sin cliché, sin necesidad de satisfacer expectativas de nadie.

Abrir la puerta a lo salvaje fue todo un descubrimiento, una invitación ha correr hacia adentro para sanar, para reestablecerme, para pensar en quien quiero ser, hacia donde voy sin olvidar que vengo del clan.

¡Aho!

Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Cambiante


Es el efecto del verano, quizás. O el resultado de decisiones tomadas hace tiempo. Es el momento de volar otra vez.

El mar sana. No es lo mismo trabajar desde cuatro paredes de oficina, a trabajar en un balcón donde se ve el mar.

Es la primera vez en toda mi vida que trabajo en verano, pero ha sido interesante. Quería escribir, aun cuándo me he detenido a respirar. También ha sido momento de ajustar la existencia y voltear a ver otros horizontes.

Ayer, en Lammas, recogí la primera cosecha de un sentimiento que se ha ido fortaleciendo. Agradezco las causalidades de mi vida, agradezco la posibilidad de compartirme con quien quiero.

Hawking, dice que una teoría física debe ser elegante, así que buscaré la manera matemática de tener elegancia en quien soy, sin desvirtuar mi esencia, con esa necesidad de búsqueda, de respuestas.

Busco la forma de vivir el aquí y el ahora, de equilibrar mis actividades para conservar ese sentimiento de “completud” que tengo desde hace meses.

También sanar esa ira que aún tengo, donde mi ego no se deja domar, donde aún tengo que aprender que también se vale dejar ciertos caminos, desempolvar, mover, para abrir espacios a experiencias nuevas.

vallarta
Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica
Publicado en Tertulianas

Ayer: caminar


Caminar por todes, por la libertad de ser personas.

Ayer caminé junto con personas que quiero, que respeto, que me han hecho crecer y cambiar la forma de ver la vida. Eso es valioso. Todes sin distinción por la libertad de ser y de amar. #inclúyete

Porque desde que comencé mi camino en la vida, busqué algo que me permitiera ser mas persona, debía haber algo que nos hiciera crecer juntas. A pesar de que nos domesticaron con ideas como “mujeres juntas, ni difuntas”, “dos mujeres no pueden ser amigas” y toda esa ideología de que somos competidoras, sabía que las cosas no podían ser de ese modo.

Aprendí que cada persona tiene su forma de ser, su riqueza, sus aportaciones. Si bien es cierto que no con todo mundo existe un balance, si es imprescindible el respeto a cada persona.

Ayer caminé, me mojé con la lluvia, grité, escuché y reafirmé que juntes podemos hacer el cambio.

multicolor
Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

 

Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Ese pequeño espacio


Copia de palomilla-WEB
Fuente de imagen: Cortesía de Brunóf

Existe en mí ese estado de equilibrio, en el que la vida me trae nuevas experiencias y las acepto.

En el que no tengo miedo de caer, porque ya me ha pasado. Lo único que tengo que cuidar es de encontrar el punto de equilibrio entre actuar y esperar. Ya me he lanzado por la borda, con todo y oleaje, yate y playa.

Por fin, después de décadas, logro hablar claramente, expresar lo que me gusta, lo que quiero y lo que no quiero, sin ese temor paralizante, con la confianza de ser escuchada y de llegar a acuerdos claros.

Aceptación, reconciliación, sanación, que permiten que hoy sea lo que soy. Me he reconciliado con mi historia, me permito ahora ser quien soy, con todos mis límites y mis responsabilidades.

El círculo se ha vuelto armónico, hay ahora un balance que desconocía y que me apasiona, que me permite descubrir también mis matices, mis reflejos, desde varias perspectivas.

Hoy SOY y lo celebro.

¡Aho!

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Tiempo


20. gratitud 2017-04
Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Despierto, mi cama es muy amplia, hace tiempo que no logro levantarme.

La última vez, los pies me arrastraron inclementes hacia el suelo, caí. El sabor de la sangre en mi boca me hizo volver al colchón. Tuve miedo de que se volviera a repetir. No resistiría una caída más.

Hoy es diferente, como si la humedad del ambiente aligerara el peso. Estiro la mano hasta el buró, alcanzo el reloj, la misma hora de siempre, las manecillas detenidas a las 11:00. ¿Mañana, noche? ¡Qué mas da! El tiempo es una lección no aprendida.

Intento moverme, los dedos responden más o menos rápido, el sopor no me ha abandonado del todo, pero distingo el bulto de ropa en la orilla de la cama, como un intento vano de lanzarse al vacío.

Me desperezo. Los músculos entumecidos se resisten a calentarse, estar aterida tanto tiempo hace que el cuerpo se conforme con estar en una misma posición.

Escucho murmullos, van subiendo de volumen. De pronto, detecto el sonido del reloj. TIC-TAC, TIC- TAC. Me estremezco, el sonido se amplifica, casi como un grito que taladra, duele. Son carcajadas que me envuelven.

Hago un esfuerzo y busco entre las sábanas, esparcidas por todos lados, esas pequeñas píldoras, somma. Las trago con esfuerzo, la garganta seca hace que sea más difícil pasarlas. Los sonidos cesan.

Silencio, de nuevo el silencio y duermo.