Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Cambiante


Es el efecto del verano, quizás. O el resultado de decisiones tomadas hace tiempo. Es el momento de volar otra vez.

El mar sana. No es lo mismo trabajar desde cuatro paredes de oficina, a trabajar en un balcón donde se ve el mar.

Es la primera vez en toda mi vida que trabajo en verano, pero ha sido interesante. Quería escribir, aun cuándo me he detenido a respirar. También ha sido momento de ajustar la existencia y voltear a ver otros horizontes.

Ayer, en Lammas, recogí la primera cosecha de un sentimiento que se ha ido fortaleciendo. Agradezco las causalidades de mi vida, agradezco la posibilidad de compartirme con quien quiero.

Hawking, dice que una teoría física debe ser elegante, así que buscaré la manera matemática de tener elegancia en quien soy, sin desvirtuar mi esencia, con esa necesidad de búsqueda, de respuestas.

Busco la forma de vivir el aquí y el ahora, de equilibrar mis actividades para conservar ese sentimiento de “completud” que tengo desde hace meses.

También sanar esa ira que aún tengo, donde mi ego no se deja domar, donde aún tengo que aprender que también se vale dejar ciertos caminos, desempolvar, mover, para abrir espacios a experiencias nuevas.

vallarta
Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica
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