Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Ayer, hoy


Soy CeEdArtiana, y esa etapa fue un parteaguas en mi existencia, no se definir a ciencia cierta qué se incubó en mí en esa época. Lo único cierto es que la felicidad se esconde en esos años.

Ayer en el 2do Encuentro de Egresados, volví a llorar con la voz de M y el concierto para una sola voz. Causó el mismo efecto que hace veinte años. P, entre la orquesta y los coros, S con las largas trenzas y el vestido de floklore.

Los que fuimos y los que somos, cambiamos ahí, fue como el crisol donde se amalgamaron experiencias, sentimientos, ideas. Si bien es cierto que nuestros caminos se separaron, algunos por muchos kilómetros otros en este mismo entorno, sabemos que al encontrarnos estaremos alegres.

Es como volver a casa, a un lugar seguro, sin juicios, donde todo era posible. Era transformarnos a cada paso, un día vestirnos de música, otro experimentar con la danza, uno más vueltos personajes sacados de algún libreto, o llenos de colores.

Nos llenamos de arte, y aunque muchos de nosotros no seguimos cultivando esos talentos, si nos volvimos sensibles y seguimos acudiendo a los lugares que nos nutran y nos hagan latir como todo cedartiano.

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En estos primeros minutos


Querido Metal:

No puede uno dejar pasar fechas tan importantes, de pronto son años y años los que se van viviendo en forma paralela. Tardes de música, noches de charlas, domino, azares, correrías, charlas digitales y enormes proyecciones de madrugada donde la pared se llena de globos de colores. También de berrinches faéricos, asuntos caninos y hasta de minucias de roedores pequeñines.

Quizás no lo veas hoy, que es tu día. Lamento no estar ahí presente, no poder compartir in situ una fecha tan importante.

Desde las notas entumecidas por el frío, el sonido amaderado de los clarinetes y el correr de las partituras entre los atriles, hasta el girasol que Hada atesora y que guardó en su libro de historias de hadas.

Así, en esta, que es la única forma que me sale para decir las cosas, te agradezco infinitamente que seas parte de mi vida.

Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

¡Feliz Cumpleaños!

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Esta es tercera llamada…


Un mes, en el cual escuché el sonido seco de taladro y del martillo,

ví pasar botes de engrudo, latas de pintura, pinceles,

brochas, madera, rollos de papel.

Fuente de imagen: ImageShack

Una noche, intentaba abrir la puerta del castillo, distraída, cargada de bolsas, mochilas y además renegando por que alguien dejó una luz prendida desde que salimos esa mañana.

Por fin, haciendo algunos malabares, pude empujar la puerta y lo que ví me dejó embelezada. Frente a mí brillaba el enorme candelabro, los faéricos atravesaron corriendo el pasillo y fueron a dar directamente con las luces. Hada, decidió entonces aventurarse y acabó trepada en una tenebrosa barca y Dwende detenía a Parche para que no arrancara las luces.

Es que mi buhardilla sirvió de taller casi un mes. Ahí el “Arqui Mtz” y Felipe se dedicaron a construir toda una serie de asuntos escenográficos. Tenía el tiempo justo para la presentación de una adaptación de la obra El Fantasma de la Ópera, que presentaría  la Compañía de Danza Coppelia.

Tuve en mi hombros la capa del fantasma, algunas de las máscaras que se usarían en escena, además de ver el proceso creativo para convertir el cartón, el papel y la pintura en telones, candelabros, lámparas, barcas, tumbas y sillones.

Anoche por fin pude ver que valió la pena tanto trabajo. El escenario se convirtió en la muestra viviente de que en esta ciudad hay personas  con talento.

Me sentí muy feliz de ver de nuevo en escena, especialmente en ese papel, al Arqui, que se paseaba como pez en el agua, quien hizo realidad un sueño que venía siguiendo desde hace años.

Felicidades Dantiny, el Fantasma de la Ópera, ya no sólo está en tu mente, sino que por segunda ocasión se ha hecho real a través de tí.

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Chin Chun Chan


Con el Polichinela y el novedoso aparato telefónico. ¡Cuanta modernidad!

Fuente de imagen:  Museo Blaisten

Ayer en la tarde los alumnos del CEDART “David Alfaro Siqueiros” del Específico de Teatro presentaron:

Chin Chun Chan, conflicto en un acto, fue estrenada el 9 de Abril de 1904 en el teatro principal. Esta obra no encontraría paralelo ni en el género grande, ni en el género lírico, ni en ninguna obra del género revisteril mexicano. (sic)

Según cuenta la Zarzuela de Don José F. Elizondo con Música de Luis G. Iordá el tal Columbo se ve obligado a disfrazarse de chino para escapar de la fiera celosa que es su mujer, huye a la ciudad de México y se hospeda en el mismo hotel donde el administrador y el personal, están esperando a un rico Mandarín, con quien lo confunden,  para suerte de Columbo.

Esto lo hace merecedor de una fina atención, un paseo por la ciudad e incluso una fiesta ofrecida en su honor.

Nos invitó el Mtro. Hernández, a quien conozco desde que tocabamos juntos en la banda y que iba a participar en la obra junto con algunos de sus alumnos para interpretar en vivo varias melodías de la obra.

Tuve el placer de ver a algunos amigos, muy queridos, que  también estuvieron sobre ese mismo escenario hace años. Ahora, llevan a sus parejas y/o a sus hijos a compartir un poquito de la experiencia que el teatro ofrece.

Todos dejamos momentos hermosos en esos camerinos, tras bambalinas y en escena. Sufrimos de nervios, pero aprendimos a dejar nuestros temores  escondidos bajo los telones, cantamos, bailamos y actuamos ahí, varios veranos.

Nuestro tiempo acabó hace mucho, pero siempre es un gusto volver a recordar y también ver a los jóvenes que toman el turno y asumen sus personajes al sonido de: “Esta es tercera llamada. Comenzamos”

Biografía de José F. Elizondo. (En línea) Disponible en: http://escritores.cinemexicano.unam.mx/biografias/E/ELIZONDO_sagredo_jose_francisco/biografia.html Consulta: 26/06/2010.

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Ecos del Pasado


No, no, no esa sangre CEDARTIANA ruge dentro de mí, shiale las fotos que pusieron me han dado una NOSTALGIA del keke. Ea, que “SOY UNA CEDARTIANA DISFRAZADA DE GENTE NORMAL” como dijo Jesse o sólamente soy una CEDARTIANA que se ha convertido en una Palomilla por no ser nada normal. Bah, eso que llaman normalidad no existe.


Escucho tu voz, pero no es sólo tu voz, son todas esas voces pegadas en los murales, entre los telones del salón de teatro, detrás de los pianos y amontonada junto a los atriles y mezcladas con las pinturas, los pinceles y los tambos de barro.

Sangre, esa sangre que bombea mi cuerpo se ha generado ahí, junto a los ecos de todos ellos, como un grito que surge de vez en vez.

Cada vez que la pregunta de ¿qué es el arte? me enfrenta  y me pregunta en dónde he quedado, me asomo poco a poco al estuche que guarda mi  nuevo clarinete, ese que mi cobardía me ha hecho colocar en un lugar de la repisa. Lo he dejado mudo por no abrir de nuevo mi mundo limítrofe a las notas del pentagrama, por miedo, ese miedo de saber que el pasado se fue hace tanto y que no volverá. Me justifico pensando que mi tiempo acabó.

Mientras, Beto Caleti toca su guitarra y me envuelve con sus palabras en portugués. y trata de sacarme de ese estado de melancolía que irrumpió de pronto en mí, pero recuerdo a Y que ama a Gal y que me manda mensajitos de Muitos beijos pra voce.

¿Qué fue de ellos? ¿qué fue de nosotros y de aquellos que estuvieron antes de nosotros y de los que vendrán?

Algunos seguimos en contacto, otros se dispersaron, pero saben que existe un vínculo, que trasciende los espacios, los kilómetros, el tiempo. Sabemos que bajo el latir de nuestros corazones existe un mismo sonido, que la sangre bombeada repite una y otra vez que somos cedartianos. Que ahí crecimos de una manera que pocos podrán hacerlo en toooooda su vida.

Entonces un par de lágrimas se cuelan sin permiso de mis ojos, mientras escribo estas líneas dedicadas a mi pasado, enlazado con los pasados de otros como yo que están ahí, cintilando brillantes desde sus propias órbitas haciendo un mapa estelar único y eterno.

Una nueva constelación, que se puede ver sin indagar mucho, nos reconocemos como parte de ese espectro que aún vibra y que seguirá ahí como ayer, como hoy, como siempre.

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De nuevo todos hoy estamoooos.


Volvieron, una vez más al Castillo Azul. Como regularmente pasa A fue la primera que llegó. Este año sus rodillas no la han tratado bien, pero paso a pasito se instaló comodamente. Luego Y con unos amigos, interesada en que le “leyeran las cartas“, mundo pequeño, el tarotista es alguen a quien le había perdido la pista muchos años, Y vino a la ciudad junto con el teatro de la carpa.  Luego D el Phantom, junto con R y E.

Que cosas, como siempre S hermosa, son ese porte de diva que seguirá conservando e I que hacía siglos que estaba fuera, dejó su playa para regalarnos unas horas. Maravilla llegó con sus risas, le gusta bromear por todo y al último B, con un saco blanco, al estilo Henry Reyna, Hank Reyna el Zoot suiter…

Todos tenemos vidas diferentes, la mayoría siguieron el arte, unos prefieren la plástica, Y el teatro, S la danza, para B la música es su amante. El resto cambiamos de rumbo, le dimos la espalda a esa parte de nuestra vida y optamos por algo diferente.

Extrañamos a M que tiene una pequeña Luna, el Metal estuvo “castigado” y quedamos que la próxima vez planeariamos mejor las cosas, para hablarle al resto. Aunque éstos últimos años de reestructura me han enseñado que este tipo de reuniones resultan mejor cuando no se planean.

Así una vez más, tal y como cantamos juntos a coro por última vez:

“De nuevo todos hoy estamos, cantando un verso de amistaaaaaaad…”

Fuimos, somos y seguiremos siendo  raza cedartiana

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Fue hace tiempo


Si hoy me preguntaran a cual etapa de mi vida pudiera regresar, no dudaría ni un instante en decir que mis pasos estarían de nuevo cruzando el umbral de ese pequeño sitio llamado CEDART, ahí donde fuimos libres por primera vez, donde descubrimos todos nuestros rostros, donde jugamos a ser lo imposible.

Anoche P habló con esa nostalgia, mientras veía las imágenes en la pantalla, mientras escuchaba los diálogos, las melodías. Pero B, piensa que nos vamos a quemar con los videos que D subió a la red, a fin de cuentas puede seguir en su papel de Henry Reyna. De cualquier manera seguimos ahí, quien al ritmo que prefiera.

Algunos se dispersaron a otras partes del estado, del país o del extranjero, pero indudablemente crecimos, nos casamos, divorciamos, tuvimos hijos y así seguimos.

Sin embargo, no me he encontrado con otro grupo de amigos como ese, donde podíamos transformar un telón de fondo en una capa, una sábana, una nube.  El patio en escenario, el cuarto de los tiliches en salón de ensayo. Así pasábamos los días viviendo para eso, para crear, a pesar de las jornadas extenuantes, de nuestras carencias de infraestructura, de sacar los trabajos y hacerlo con el corazón.

Anoche P habló con nostalgia, extrañando aquellos años, precisamente esos que vuelven de pronto sin avisar, que nos engañan como hábil prestidigitador como si el tiempo se hubiera detenido. En un pasado en que cantábamos, bailábamos, actuábamos, pintábamos y de vez en cuando, nos escapábamos a ver caricaturas por el simple placer de hacerlo. 

Así que una vez más estoy escribiendo sobre ustedes, los saltimbanquis que alguna vez vestimos de pachuco y que no evitamos reírnos al escuchar de nuevo aquellas frases que conocíamos luego de tanto repetirlas:

“calmantes montes chicas patas, pájaros cantantes, alicantes pintos” y seguiremos así mis queridos Zoot suters

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