Cambiante


Es el efecto del verano, quizás. O el resultado de decisiones tomadas hace tiempo. Es el momento de volar otra vez.

El mar sana. No es lo mismo trabajar desde cuatro paredes de oficina, a trabajar en un balcón donde se ve el mar.

Es la primera vez en toda mi vida que trabajo en verano, pero ha sido interesante. Quería escribir, aun cuándo me he detenido a respirar. También ha sido momento de ajustar la existencia y voltear a ver otros horizontes.

Ayer, en Lammas, recogí la primera cosecha de un sentimiento que se ha ido fortaleciendo. Agradezco las causalidades de mi vida, agradezco la posibilidad de compartirme con quien quiero.

Hawking, dice que una teoría física debe ser elegante, así que buscaré la manera matemática de tener elegancia en quien soy, sin desvirtuar mi esencia, con esa necesidad de búsqueda, de respuestas.

Busco la forma de vivir el aquí y el ahora, de equilibrar mis actividades para conservar ese sentimiento de “completud” que tengo desde hace meses.

También sanar esa ira que aún tengo, donde mi ego no se deja domar, donde aún tengo que aprender que también se vale dejar ciertos caminos, desempolvar, mover, para abrir espacios a experiencias nuevas.

vallarta

Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

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Procrastinación


“Lo urgente reemplazó demasiado tiempo lo importante”

Serrano, M

danielazekinaFuente de imagen: Daniela Zekina

Han pasado un montón de años, pero la procrastinación es un acto de autoboicoteo. Así que ahora, DEBO apresurarme porque el tiempo se agota.

Según el Diccionario de la lengua española de la Real Academia, el verbo procrastinar proviene del del latín procrastināre y significa diferir, aplazar.

78 páginas han dado para propuestas en congresos, algunos artículos pero hay un documento llamado Tesis, que causa una especie de rechazo inconsciente, gran paradoja.

Pero todo tiene un límite y la procrastinación ha llegado a su término, ahora con 83 páginas espero ansiosa una confirmación de mi asesor, para que haga un hueco en su agenda.

Cientos de pretextos detuvieron ese ciclo, pero es momento de darle el tratamiento adecuado. Aún falta dedicarle un rato, pero confío en que la bibliografía, la experiencia y las musas sacudan las neuronas y dentro de pronto podré tramitar lo postergado.

Inmersión


Breviarios de tardes inmersa en las palabras.

rejon ABRILFuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

A veces las palabras se dosifican y sólo brotan en cantidades limitadas. Brotan como hongos en pleno verano, aquí y allá. Negándose de forma sistemática a perecer en el olvido. Entonces me enuentro inmersa en una lluvia de frases que van de algún lugar indefinido en mi cerebro y descienden rápida o distraídamente (según sea el caso) hasta mis dedos. Unos son tinta sobre papel, otros directamente binarios, pero todos son:

-Cubierta de magia blanca, brillante de albo vestido. Pasos ligeros y manos plenas, ella blanca, magia, luz.

-Soy de esas enfermas que se curaron de alguna manera a sí mismas.

-Entonces, ella le cuenta que su abuelo era un excelente alquimista.

-Soy devota de tu risa franca y de tu sonrisa malévola. Sos la tentación. Irremediable el embeleso.

-Escribo para mí, en estos días. Donde las palabras se aglutinan y forman mundos nuevos, para acabar descendiendo lenta y torpemente en el embudo de mis labios y mis dedos. El cuerpo entero comunica que sigo viva.

-De manicomios y locura querido Sr. Renfield. ¿cuántas moscas ha cazado para sus arañas hoy?

-Ella le contaba cuentos para no despertar, él tenía narcolepsia.

-Observarte en silencio.

-Cruzar el cielo para matar quimeras que acaban convertidas en ángeles. Todo toma un tinte ligeramente surreal.

-No tenemos otro sitio a donde volver, mas que a nosotros mismos. Apocatástasis, retornos simbólicos, úteros que nos paren una y otra vez.

-Precisar horrocruxes. El alma se parte en trozos, esquirlas incrustadas en el suelo erosionado. Distantes, sórdidas de saberse agónicas.

A fuego lento: prepararte


Lo más seductor de un hombre es su manera de cocinar.

capirotadaFuente de imagen: Palomilla Apocatastásica.

Es sexista pensar que las mujeres son mejores cocinando, es que he de confesar que me derrite ver a un hombre desplegando sus artes culinarias. Ver esas manazas escogiendo delicadamente los ingredientes, tomándose el tiempo necesario para analizar las especias y las hierbas de olor. Olisqueando el pescado, el pollo, soliciando el corte de carne adecuado. Mezclando los cereales dándoles perfecta y redonda forma, o agregándoles los ingredientes precisos para que lleguen a punto.

El olor de los aceites en la sartén, el burbujeo de las salsas hirviendo, el agua con laurel. El orégano abundante sobre la pasta. Es increíble cómo todo va tomando forma mientras una sólo se vuelve pinche.

Observar en silencio el proceso que lleva como resultado las bebidas frescas y un toque de besos con sabor a hierbabuena. El ron de coco, tequila o tinto. El tinto marinando la carne para una lasagna.

Es delicioso ser observador de la preparación, ser testigo de la maestría en la utilización de los utensilios y cómo van surgiendo los alimentos hasta quedar perfectamente emplatados. Un chocoflán con cajeta que aparece mágicamente del horno, unos exóticos pan cakes.

Si esas manos pueden macerar, freír, acitronar, batir, hornear, cortar, sellar. Cabe la posibilidad de que el plato fuerte sea un…

manjar.

Bon apetit