Publicado en Ars, Bibliotecaria, Color

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“La felicidad llega sin llamar a la puerta, al margen de las situaciones y circunstancias que la  rodean a una, con una independencia casi cruel”

Yoshimoto, B.

La vida ofrece oportunidades, la elección de tomarlas es individual. Y como el “hubiera” se conjuga en tiempo pendejativo pasivo, mas vale afrontar los retos.

Es precisamente esa aceptación lo que me ha traído estos días de vuelos y palabras. Así mis pies me llevaron a un estallido neuronal, a un papel de revisora ante colegas, a un aprender más de lo que puedo aportar.

Verme rodeada de personas que nos comunicamos en el mismo argot, realmente enriquece, y permite abrir puertas a la vez que comparar nuestras prácticas en esta hermosa profesión.

También, a colarme, cuando menos unos instantes, hacia espacios nuevos, rodeada de las muestras de arte que siempre nutren. Estar en esa Sala de Lectura, en el Adhara o caminar por los ángulos imposibles de Raymundo Sesma. Enfrentarme cara a cara con Los carpinteros o adentrarme en los espacios surrealistas del Registro 04. Hundida en los colores, las formas, las sensaciones.

Fue igual esa reflexión hacia la movilidad que desinvisibilizó la terrible brecha, o el ludismo dentro de la dureza de las estadísticas y por último el enfrentarme al espejo, decirme que me quiero y dejar mi huella bicolor entre tantas otras huellas coloridas. Una promesa para mí. Así va la vida.

No pensé verme en esas circunstancias, con esa responsabilidad, con un equipo de trabajo desconocido, pero allá estuve, dispuesta a aprender. Con esa reflexión de la Mtra. Martel (tinta fresca) sobre la piel. También, rondando en mi cabeza, su metáfora del cerillo y ésta directamente ligada con las preguntas que el último año me han acompañado cada noche, porque si no soy yo; ¿quién?, si no es ahora; ¿cuándo?, si no es aquí; ¿dónde?

Me permito recibir lo que la vida me otorga, me permito recorrer nuevos caminos, me permito sanar viejas heridas, me permito vivir a plenitud.

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Peripecias bibliotecarias


Quod vitae sectabor iter?

Descartes

Fuente de imagen: Silla Ecléctica

Es curioso, pero me hablaron para invitarme a participar en un evento. Se dirigieron a mí, entre tantas personas que hay en todo el estado. Lo más extraño es que no era un evento propiamente de bibliotecas, si no de educación. Igualmente me invitaron a asistir a otro evento relacionado con Educación a Distancia.

Creo que por fin, luego de andar de un lado a otro, los docentes ven la necesidad de tener a los “Infotecarios” como sus aliados. Entonces me planteaba esa incisiva duda sobre Qué innovación podría plantear sobre un tema tan técnico como el Desarrollo de Colecciones, ante los docentes.

Resulta que a fin de cuentas, el otro colega que compartió el panel conmigo, complementó de manera excelente la postura que yo planteaba, incluso le sirvió como introducción a su tema.

Me alegro, porque esto abre un nuevo lindero en el cual adentrarse. Si bien aún falta mucho por hacer y no existe la apertura suficiente para permitirnos explorar y colaborar de forma más directa con los docentes.

Es importante que nuestras ideas e inquietudes sobre las tendencias educativas tanto en modalidades presenciales como en aquellas no convencionales queden plasmadas cuando menos en algún comentario dentro de foros, de congresos, de eventos sobre educación, porque la Voz del Bibliotecario quiere ser escuchada.