Publicado en Apocatástasis

Aprendizaje


Lo único que tenemos es el hoy. Mis faéricos, Hada y Dwende. Donde estén, aún en las noches de infierno. Siempre los dos. Como mis maestros, como mis lecciones infinitas, como mis guías. Gracias por escogerme. Aprendo, aún en el insoportable dolor de la separación. ¡Aho!

Publicado en Mundo faerico

De vuelta al mundo con colmillos


De vuelta

Nombre: Moth, Renfield

No tengo demasiado que contarle, sólo que abracé esta vida en 1890. Como todos, hube primero de morir entre horribles espasmos y algún agudo pinchazo en la base de la columna.

¿Recuerda a Reinfield? Seguramente escuchó de él hace mucho tiempo, allá por 1897. Él conoció al maestro, estaba obsesionado con acumular fuerza vital. El Dr. Seward lo trató duramente, nunca comprendió la importancia de sus actos. Sacralizaba eso llamado vida..

Sabe, Reinfield era mi padre.

Al igual que él, desde entonces busco esa fuerza vital, pero cuando lo ingresaron tuve que habérmelas por mí misma, apenas tenía 7 y estaba hambrienta.

Con el tiempo, descubrí que no sólo las moscas, las arañas, las aves y los gatos alimentan. Aún cuando los humanos tienen una alimentación tan primitiva, la nuestra es  más meliflua.

Hace poco me acordé de cuan repetitiva es la humanidad, fue Jhonnie Walken, con su flauta de almas, casi vomito ante lo irrascible de la idea. Almas y mas almas.

Pero basta ya de tanto preámbulo, llámeme simplemente Moth, ¿Acaso cree que los seres de la noche carecemos de nombre verdadero?

 

Publicado en Cuenterías, Reflexiones de la Palomilla

Aquí a tiro de piedra


Tengo un montón de emociones que no sé dónde colocar. Es nuestro segundo viaje sin el Dwende, no quiso saber más, no quiso acompañarnos.

Pero la vida sigue y no podemos detenernos, estábamos hartas de esta ciudad, del polvo que se fue desprendiendo de las paredes, de los espacios sin ordenar, de la cabeza saturada de ideas.

Tomamos un pequeño equipaje y salimos, aquí a tiro de piedra, a un lugar que sólo nos ha servido de paso desde hace décadas. Es extraño como buscamos lugares alejados y no nos permitimos conocer lo que está aquí. Ya la semana pasada habíamos dado un recorrido por nuestra ciudad, en la que conocemos todos los teatros, todos los museos, todas las plazas. Sé que hay quienes tampoco aquí se dan esa oportunidad.

Pero tomamos un autobús y nos dirigimos a La capital del mundo, lugar de revolucionarios, de minas de plata y oro, de edificios de piedra y cantera. Recorrimos sus calles, sus atardeceres llenos de gente, bajamos a su mina con las entrañas frías y la sensación del peso vivo en la piel, regresamos en el tiempo en el Palacio Alvarado, con su arquitectura rebuscada, con columnas estriadas y lizas, torcidas y rematada en capiteles híbridos, con esa cocina para toda bruja.

Nos paseamos en el pequeño trolebús y estuvimos en el lugar donde asesinaron a Villa y en el Hotel donde lo velaron. Cruzamos la fachada con los restos del viejo teatro, que a cielo abierto nos deja imaginar historias imposibles.

Una pequeña ciudad, llena de riqueza, donde las calles nos dieron cabida y sus dulces nos endulzaron las tardes.

“Adiós, adiós, mis avecillas,

yo también quiero recordarle a mi nación

que allá en Parral, descansa Villa,

en el regazo del lugar que tanto amó”

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Publicado en Hada imagina, Mundo faerico

A Hada


caleidoscopicaFuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Querida Hada:

No quiero que sufras por mi culpa. Menudos asuntos te han tocado y no sé si haga lo suficiente para que también sanes todo esto que te aqueja. ¡Cuánto has crecido ya! Cada día es una aventura contigo, cada día una locura compartida. Querida Hada, quiero estar bien, quiero dejar de estar adolorida y que no te preocupes por tanta estupidez cometida en tu entorno.

Algo habré de hacer y cumpliré mi promesa de no acabar en el hospital.

¡Aho! Y bendita tu existencia, que la luz llegue a limpiar toda la tristeza y la ira que cargas.

Legado


frascoFuente de imagen: Internet

Me quedo con la música que lleva mi nombre, con Silence, con tu Vesnamedia y las campanas de Tshina y Luna.

Me quedo con las noches de transhumanismo y la entrada a Nowhere que nació contigo.

Me quedo en el umbral de tu cabaña, mientras Mia contiene las lágrimas una vez más.

Me quedo con todos los hechizos, con las pócimas de tu armario, con las largas caminatas alrededor del lago.

Me quedo con los frascos llenos de esa mezcla espesa y violeta del que salían melodías al destaparlas.

Me quedo con el libro de sombras, que dejaste justo sobre la mesa, junto al ventanal que da al campo de fresas.

Me quedo con el sillón desde donde podía observarte metido entre los libros.

Me quedo con Svetozar a tu lado y tu bicicleta oscura.

Me quedo conmigo y tu legado,

con el azul profundo de tus ojos y la tristeza pegada en tus pupilas,

porque la vida y Ded Moroz, a veces deciden congelarme.

Publicado en El dragón y el Duende, Hada imagina, Mundo faerico

El no querer


lux

Fuente de imagen: Internet

A veces, es necesario caer en la ataraxia. No querer saber, ni sentir, ni pensar. Es necesario volverse casi un protozoario.

A veces, es necesario adormecerse, para poder dejar que todo tome un rumbo nuevo.

Es hilvanar desde el subconsciente esa transición hacia el siguiente paso. ¿Qué nos estará esperando afuera?

Hada pregunta si es posible regresar en el tiempo y reparar los errores. Lo único que atino a decirle que lo irreparable es la muerte. Todo lo demás tiene arreglo.

¿Qué nos pasó, cómo dejamos que la vida nos torciera los caminos? Me dieron desde muy chica un instructivo de lo que debía hacer. ¡Voilá! No soy nada de lo que me dijeron.

Le dije a Hada que he aprendido sólo dos cosas en la vida. La primera, es que lo que yo puedo hacer por ellos (los faes) es amarlos. La segunda es eso sobre la irreparabilidad de la muerte.

Por ahora el trabajo de desapego ha sido duro, el Dwende lo ha confirmado: -La vida sigue. Eso les dijo ayer. Efectivamente, acepto ese aprendizaje. D E S A P E G O. Difícil palabra cuando se tiene un hilo umbilical que por un lado me permite aprender y por el otro  me tiene adolorida.

“Ad astra per áspera” No estoy de acuerdo, porque eso del sufrimiento es una opción. No opto por ella.

Querida Hada, no tengo más consejos hoy, porque ni siquiera los tengo para mí.

Publicado en El dragón y el Duende, Mundo faerico

Nueve largos meses, querido Dwende


“Sabe, las mujeres podemos ser todo en esta vida, menos víctimas”

Poniatowska, E.

17hippies2  Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Desde ayer azotan implacables los demonios, desde el día 29 de septiembre han pasado 271 días.  Cada día es más difícil.

Luego de tanta impunidad, de recorrer los institutos de apoyo, de volver a terapia, de levantar juicios. NADA. Fui a entregarle precisamente una parte de lo que es más valioso en la vida. Le lleve al Dwende. Últimamente creo que los pendejos que no son tan pendejos, porque tal parece, acaban ganando en este mundo torcido.

El recurrente “A qué le tienes miedo” se volvió realidad a partir de esa noche y planeamos seguir con la vida a cuestas, algunas veces arrastrándola y últimamente empujándola.

No hay gritos, sólo queda coleccionar instantes. Esos que nos regala de vez en cuando y que son agradables. ¿Eso es todo?

Quizás estamos condenados desde el principio a sentir ese amor umbilical y aferrarnos a él con uñas y dientes. Hada me pregunta qué pasa. También ella sufre, a su manera. No entiende el porqué las cosas tienen que ser así. Porqué él ya no quiere acompañarnos o no contesta el teléfono. Tampoco porqué ese ser que lleva el título de “padre” es así con ella, porqué no le da el respeto que ella se merece.

Tanta irresponsabilidad cobra cuota, pero aún no puedo comprender cómo a pesar de la cobardía que muestra ese individuo que proporcionó los genes (porque nada más hizo en su vida), tiene aún personas que le sirven como perros fieles. No me es comprensible cómo personas que ejercieron tanto tiempo en el área educativa, tienen tan poca capacidad de decisión y solapan conductas estúpidas y violentas.

En vez de tomar una actitud sensata y neutral, se empeñan en perpetuar esos mismos modelos, de machismo, violencia y misoginia. Minimizando las actitudes violentas y apoyando las actitudes groseras. Tampoco como el resto de la familia se hace de la vista gorda y permite que las cosas sigan así.

Frustración. Es toparse con pared. Porque además de permitir que el individuo evada una vez más su responsabilidad y huya de la ciudad, todavía se hacen cargo a medias de un Dwende, al que dejan solo muchas horas por irse a jugar al casino.

De nuevo hay que enfriar la cabeza, ser inteligente y buscar la mejor forma de traer de vuelta de forma conciente y consensuada a un Dwende que está en una edad de transición, a punto de volverse adulto.

271 días malditos, uno tras otro, a veces grises, otros cobijados por algo de luz, pero malditos en ese hueco desde el 29 de septiembre a las 20:00hrs. Sólo se suceden implacables, terribles, como voces cargadas de tristezas.

Quedan huecos oscuros y dolorosos, partidos. Trozos arrancados a dentelladas. La locura de soltar amarras y hundir el filo hasta la médula. Un día menos que vivir.