Publicado en Apocatástasis

Aprendizaje


Lo único que tenemos es el hoy. Mis faéricos, Hada y Dwende. Donde estén, aún en las noches de infierno. Siempre los dos. Como mis maestros, como mis lecciones infinitas, como mis guías. Gracias por escogerme. Aprendo, aún en el insoportable dolor de la separación. ¡Aho!

Publicado en Cuenterías, Reflexiones de la Palomilla

Aquí a tiro de piedra


Tengo un montón de emociones que no sé dónde colocar. Es nuestro segundo viaje sin el Dwende, no quiso saber más, no quiso acompañarnos.

Pero la vida sigue y no podemos detenernos, estábamos hartas de esta ciudad, del polvo que se fue desprendiendo de las paredes, de los espacios sin ordenar, de la cabeza saturada de ideas.

Tomamos un pequeño equipaje y salimos, aquí a tiro de piedra, a un lugar que sólo nos ha servido de paso desde hace décadas. Es extraño como buscamos lugares alejados y no nos permitimos conocer lo que está aquí. Ya la semana pasada habíamos dado un recorrido por nuestra ciudad, en la que conocemos todos los teatros, todos los museos, todas las plazas. Sé que hay quienes tampoco aquí se dan esa oportunidad.

Pero tomamos un autobús y nos dirigimos a La capital del mundo, lugar de revolucionarios, de minas de plata y oro, de edificios de piedra y cantera. Recorrimos sus calles, sus atardeceres llenos de gente, bajamos a su mina con las entrañas frías y la sensación del peso vivo en la piel, regresamos en el tiempo en el Palacio Alvarado, con su arquitectura rebuscada, con columnas estriadas y lizas, torcidas y rematada en capiteles híbridos, con esa cocina para toda bruja.

Nos paseamos en el pequeño trolebús y estuvimos en el lugar donde asesinaron a Villa y en el Hotel donde lo velaron. Cruzamos la fachada con los restos del viejo teatro, que a cielo abierto nos deja imaginar historias imposibles.

Una pequeña ciudad, llena de riqueza, donde las calles nos dieron cabida y sus dulces nos endulzaron las tardes.

“Adiós, adiós, mis avecillas,

yo también quiero recordarle a mi nación

que allá en Parral, descansa Villa,

en el regazo del lugar que tanto amó”

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Publicado en Hada imagina, Mundo faerico

A Hada


caleidoscopicaFuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Querida Hada:

No quiero que sufras por mi culpa. Menudos asuntos te han tocado y no sé si haga lo suficiente para que también sanes todo esto que te aqueja. ¡Cuánto has crecido ya! Cada día es una aventura contigo, cada día una locura compartida. Querida Hada, quiero estar bien, quiero dejar de estar adolorida y que no te preocupes por tanta estupidez cometida en tu entorno.

Algo habré de hacer y cumpliré mi promesa de no acabar en el hospital.

¡Aho! Y bendita tu existencia, que la luz llegue a limpiar toda la tristeza y la ira que cargas.

Publicado en El dragón y el Duende, Hada imagina, Mundo faerico

El no querer


lux

Fuente de imagen: Internet

A veces, es necesario caer en la ataraxia. No querer saber, ni sentir, ni pensar. Es necesario volverse casi un protozoario.

A veces, es necesario adormecerse, para poder dejar que todo tome un rumbo nuevo.

Es hilvanar desde el subconsciente esa transición hacia el siguiente paso. ¿Qué nos estará esperando afuera?

Hada pregunta si es posible regresar en el tiempo y reparar los errores. Lo único que atino a decirle que lo irreparable es la muerte. Todo lo demás tiene arreglo.

¿Qué nos pasó, cómo dejamos que la vida nos torciera los caminos? Me dieron desde muy chica un instructivo de lo que debía hacer. ¡Voilá! No soy nada de lo que me dijeron.

Le dije a Hada que he aprendido sólo dos cosas en la vida. La primera, es que lo que yo puedo hacer por ellos (los faes) es amarlos. La segunda es eso sobre la irreparabilidad de la muerte.

Por ahora el trabajo de desapego ha sido duro, el Dwende lo ha confirmado: -La vida sigue. Eso les dijo ayer. Efectivamente, acepto ese aprendizaje. D E S A P E G O. Difícil palabra cuando se tiene un hilo umbilical que por un lado me permite aprender y por el otro  me tiene adolorida.

“Ad astra per áspera” No estoy de acuerdo, porque eso del sufrimiento es una opción. No opto por ella.

Querida Hada, no tengo más consejos hoy, porque ni siquiera los tengo para mí.

Publicado en Hada imagina

10. Hada dice


16. ParqueFuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Hada y sus letras, esta vez, su versión de Hansel y Gretel

Personajes:

Narrador

Hansel

Gretel

Igor

Padre

Madre

Madrastra / Viejecilla

Narrador.- hace mucho tiempo, en el centro de Europa un padre y una madre tuvieron 2 hijos a los que nombraron Hansel y Gretel.

Los dos hermanos fueron separados por el divorcio de sus padres, entonces Hanzel fue al Norte y Gretel fue al Sur. Pero un día la madre enfermo gravemente y murió, antes de morir llamó a su amigo Igor y le dijo que llevara a Gretel con su padre.

Madre.- (hablando por teléfono) Igor, necesito tu ayuda. Lleva a mi hija Gretel con su padre.

Igor.- (sorprendido) ¿Por qué necesitas que lleve a tu hija con su padre?

Madre.- (en tono de preocupación) Te lo diré cuando vengas.

Narrador.- Al llegar a la casa de la madre de Gretel, Igor descubre que ha muerto y Gretel está sola.

Gretel.- (Sollozando) Mi madre te iba a dar esto antes de morir. Es importante.

Igor.- (Abre el sobre y lee la carta. Sorprendido la tira y grita) No puede ser.

Narrador.- Igor y Gretel toman un autobús para ir en busca del padre de Gretel.

A muchos kilómetros de ahí, en una casa sobre una colina cerca de un pueblo…

Padre.- Hansel, necesito que vayas y recojas leña.

Hansel.- Ok padre.

Narrador.- Cuando Hansel sale, descubre a un extraño que lleva a su hermana de la mano.

Hansel.- (Corriendo hacia su hermana) ¡Hola! ¿Cómo estás, hace tiempo que no te veo?

Gretel.- (Triste) No muy bien que digamos, tengo algo muy triste que decirles a ti y a papá.

Hansel.- Si, pero primero pasa, sin este extraño. (Gruñe enojado)

Igor.- (Sorprendido) No soy un extraño, soy amigo de tu madre, traje a Gretel desde el sur, porque…

Gretel.- (Sollozando) Me trajeron aquí porque… ¡Mamá murió!

Hansel.- (Asustado) Pero ¿cómo? ¡No puede ser! Mamá tenía buena salud.

Gretel.- Pues, no fue así. Le falló un pulmón y allá en el sur no tenemos hospitales.

Hansel.- (Enojado) ¿Y por qué no vinieron al norte? Se pudo haber salvado, porque aquí tenemos hospitales especiales.

Gretel.- Mejor te sigo contando adentro, quiero ver a papá.

Igor.- Cuídate, te veo luego.

Narrador.- Al entrar a la casa, el padre queda sorprendido de ver a su hija. Pero Gretel tiene aún cosas que decirle.

Padre.- (Feliz) ¡Gretel, cuánto tiempo sin verte! Pero ¿Por qué esa cara triste? ¡Cómo has crecido! ¿Y tú madre?

Gretel.- (Triste) Lamentablemente murió (suelta el llanto) Yo no quería que pasara esto. ¡Si te hubiera hablado antes, se hubiera podido salvar!

Hansel.- (Interrumpiendo la conversación) Pero cómo eres tan tonta, no lo pudiste hacer.

Padre.- (Enojado) Hansel, no le hables de esa forma a tu hermana, acaba de llegar con una mala noticia. Y tú la estás haciendo sentir peor.

Hansel.- No es mi culpa que no pudiera hacer algo bien.

Gretel.- (Llorando) No es mi culpa, pero si no te importo mejor me voy…

Narrador.- Gretel sale rápido de la casa, enojada huye a un bosque cercano.

Padre.- (Asustado) Espera Gretel, no quiero que se muera nadie mas. ¡Ve y busca a tu hermana Hansel! Rápido.

Hansel.- Ok padre.

Narrador.- Hansel sale arrepentido por lo que hizo. Va en busca de Gretel.

El padre cree que Gretel se escondió en el pueblo, sale a buscarla y se topa con una mujer alta, guapa, con pelo rubio y labios rojos como una manzana. En ese momento cae enamorado y se olvida por completo de Hansel y Gretel.

Mujer.- ¡Oh lo lamento! No quería chocar con usted.

Padre.- (Hechizado) No importa, fue mi culpa.

Mujer.- (Feliz) Lo he estado observando un largo tiempo y creo que usted es un buen hombre.

Padre.- (Sonrojado) Bueno, gracias. La invito a tomar una taza de té en mi casa.

Narrador.- Mientras tanto, en lo más profundo del bosque Hansel logra encontrar a Gretel llorando.

Hansel.- Lamento mucho haber dicho eso. Estaba muy enojado por lo que pasó. No me lo esperaba.

Gretel.- (Limpiándose las lágrimas) Te entiendo. Pero no me tenías que gritar de esa manera.

Hansel.- Mejor vamos a casa. No quiero que nos coman los lobos.

Narrador.- Hansel y Gretel van camino a casa observando todos los lugares para ver si no hay lobos. Al llegar a casa descubren…

Mujer.- (Enojada le dice al padre) ¿Cómo no me dijiste que tenías hijos?

Padre.- (Arrepentido) Lo siento, me olvidé de ellos.

Hansel.- (Enfurecido, gritó) Padre ¿Quién es esta mujer a la que has metido a nuestra casa? ¿Qué no entiendes lo que estamos sufriendo por la pérdida de nuestra madre?

Padre.- (Asustado) Lo siento, pero les tengo una buena noticia. Me voy a casar con esta mujer.

Mujer.- (Feliz) En ese caso yo seré su madrastra a partir de mañana.

Gretel.- (Limpiándose las lágrimas) Padre, ¿Cómo nos pudiste hacer esto? ¡Casarte con una mujer que ni siquiera conocemos, en estos momentos tan terribles!

Mujer.- (Pensativa) Pues si hubieras cuidado a tu madre mejor, no hubiera ocurrido esto.

Narrador.- Gretel suelta un golpe hacia la mujer y la mujer la empuja.

Hansel.- (Enojado le grita a su padre) ¿Cómo no le puedes decir algo a esta mujer que ha empujado a Gretel?

Padre.- (No le da importancia a lo que dice Hansel) No importa, pues ella va a ser mi esposa y va a hacer lo que le plazca.

Narrador.- A partir de ese día ni Hansel, ni Gretel le hablaron a su padre. Un día, al salir de casa por frutas, enviados por su madrastra.

Hansel.- No puedo creer que nuestro padre nos haya hecho esto, han pasado dos semanas desde que esa mujer se convirtió en nuestra madrastra y ya no la soporto.

Gretel.- (Enojada) Ni yo lo puedo creer, ese hombre es tan tacaño y tan grosero que no nos toma importancia. Si te das cuenta, lo que estamos comprando lo estamos pagando con el dinero que nos dejó mamá.

Hansel.- (Siendo valiente) Volvamos a casa y digámosle lo que pensamos a ese viejo.

Narrador.- Al llegar a casa descubren que su padre está muerto y que la madrastra no le toma importancia y duerme.

Hansel.- (Gritándole a la madrastra) Mujer, levántate. ¿Qué no ves que nuestro padre está muerto?

Madrastra.- No importa. Se lo merecía. Greteeeeeeeel ¡Ven y sóbame los pies!

Gretel.- (Asombrada) No, mujer arrogante y fea. Haz lo que quieras, pero no estaremos a tus órdenes.

Madrastra.- (Soberbia) Bueno, entonces. No creo que le tomen mucha importancia a que incineremos a su padre.

Gretel.- (Asustada) ¿Cómo se le ocurre decirnos eso? ¿No te importa lo más mínimo?

Madrastra.- (Sin preocupaciones) No. Ahora hagan lo que les digo o terminarán enterrados en el bosque.

Narrador.- Los niños no la escuchan y toman la comida necesaria, cobijas y ropa. Se van al bosque, donde creen que será más seguro.

En el bosque Hansel y Gretel encuentran una pequeña cabaña de la que sale humo y deciden tocar.

De la casa, sale una viejecita, cubierta de la cara, hablando con voz seca.

Viejecilla.- ¡Hola queridos niños! Parece que necesitan un lugar calientito y comer algo. Están muy flacos. Pasen por favor, los estaba esperando.

Hansel.- (Feliz) Pues, muchas gracias por su amabilidad.

Gretel.- (Pensativa) Hansel, no creo que sea buena idea entrar ahí. Porqué es muy extraño que haya una pequeña casa con una viejecilla esperándonos.

Hansel.- No seas tonta Gretel. Es algo tan normal.

Viejecilla.- (Enojada pero sin demostrarlo) Niña, ¿tú crees que yo soy una mala persona? Pues si lo crees, vete. Si no, entra.

Narrador.- Sin más que decir, los dos niños entran a la casa. Ponen sus cosas en el piso y se sientan a comer. De tanto comer, se pusieron muy gordos.

Viejecilla.- Y todavía falta el postre. Gretel, ¿podrías calentar el horno por mí?

Gretel.- Sí mi buena mujer. Pero ¿Qué va a hacer Hansel?

Hansel.- Yo ayudaré a barrer todo el polvo.

Narrador.- Sin darse cuenta Hansel terminó en una jaula y Gretel tenía una cadena en el pie.

Viejecilla.- (Descubriéndose la cabeza) ¡Qué niños tan ingenuos! Creyeron que yo era una pobre viejecilla. Pero no. Soy su madrastra. Ahora los cocinaré y se los daré a los lobos.

Gretel.- (Desesperada) Ves Hansel, te dije que no era buena idea entrar.

Narrador.- Al acercarse al oler el horno, la madrastra es empujada por Gretel, cae dentro y se quema.

Mientras Gretel hace un esfuerzo por alcanzar la llave, la toma, se libera y luego libera a Hansel.

Los dos niños salen de la cabaña y le llaman a Igor.

Igor.- (Preguntando) ¿Por qué me están llamando?

Gretel.- Necesitamos alguien que nos cuide, nuestra madrastra mató a nuestro papá. Ahora ella está muerta.

Igor.- ¿Dónde nos podemos ver?

Hansel.- En la casa de nuestro padre.

Narrador.- Al llegar a la casa, Igor se pone a platicar con los niños para saber qué fue lo que pasó. Cuando los niños le dijeron, se quedó impactado. Y para no dejarlos solos, decidió cuidar de ellos, pues era amigo de su mamá.

FIN

Publicado en Bibliotecaria, Hada imagina, Mundo faerico

Tentación


“A partir de ahora te llamarás el Lector de sueños. Ya no tendrás otro nombre”

Murakami, H.

“Lo único que cuenta es el momento de descorchar la botella”

Murakami, H.

“Soy de ese tipo de personas que no acaba de comprender las cosas hasta que las pone por escrito”

Murakami, H.

underground murakami

Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

No hay mayor miedo y placer combinados, que cruzar las puertas de una librería, me había privado de ese placer en los últimos meses, a sabiendas del desfalco que eso implica.

Pero esta vez Hada quería ir por un libro ¿cómo negarme? Así que. a sabiendas del riesgo que corría, la tentación fue más fuerte.

El asunto es que nos dirigimos hacia el estante donde estaba el libro que Hada había visto unos días antes (en esa ocasión si pasé de largo y desvié la vista para evadirme), pero mientras ella preguntaba precio y veía algunos manga, de mi boca salió esta frase: ¿tiene el libro de Underground de Murakami?

De verdad fue mi inconsciente el, no estaba pensando. Así que seguí instintivamente al hombre que nos atendió, entonces, ahí estaba el libro, lo ví y mi mano se dirigió a él y de pronto ya iba con el en su bolsita y todo.

Es que yo fui la culpable de este murakamifilia. Empezó hace algunos años cuando Alisma de León, insistía mucho de un libro titulado Sputnik mi amor. Pero no fue ese texto, sino After Dark, su reloj en la parte superior derecha de las páginas y una noche intensa, de ahí Hechizera de Fuego y yo, no pudimos dejar a un lado a Murakami.

Nuestra biblioteca compartida contiene todos sus libros, únicamente éste último está duplicado.

Lo que empezó con unas hojas de un tipo de un país lejano, se convirtió en una especie de adicción. No está demás dejar la lista mas o menos en el orden que nos fueron llegando sus libros.

  1. After Dark.
  2. Tokio Blues: Norwegian Woods
  3. Kafka en la Orilla.
  4. Crónica del pájaro que da cuerda al mundo.
  5. Sputnik mi amor. (la tipa se perdió calzando unas sandalias compradas en una  tienda de ultramarinos)
  6. Baila, baila, baila (queríamos una versión del hombre carnero. No la hemos conseguido)
  7. Después del Terremoto
  8. Al sur de la frontera, al oeste del sol.
  9. De que hablo cuando hablo de correr
  10. IQ84 tomos I, II y III (los little people y Aomame. A veces no sabemos si estamos en el mundo “real” o en IQ84)
  11. El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas. (el lector de sueños, en los cráneos y el shuffling de los semioticos)
  12. Sauce ciego, mujer dormida. (el cuento de la señora de los gatos)
  13. Los años de peregrinación del chico sin color. (Luego de éste, que no nos convenció, decidimos que si el siguiente pintaba igual, dejaríamos de lado esta adicción malhabida)
  14. Underground (todo un post)
  15. Hombres sin mujeres (Donde un día vuelve Gregorio Samsa, una niña entraba a casas abandonadas, un hombre muere de amor y perdemos a los amonites y a los celacantos)

Así que Murakami es uno de mis autores favoritos, no sé a ciencia cierta si su locura es lo que me atrae, porque Kafka en la Orilla sigue siendo mi libro favorito, o si será que sus personajes van a las bibliotecas, gozan de la lectura y brincan de las situaciones más comunes a las más inverosímiles. ¡Quién iba a pensar que los little people surgieran de una cabra ciera y muerta, o que Jonnhy Walken, tramara construir una flauta para almas, muy al estilo The Cat Piano, o de las sombras exiliadas en ese despidado país donde el hombre de pupilas rasgadas se dedica al atardecer a leer cráneos.

No ahondaré mas porque quiero saber qué pasó con las víctimas del ataque de Tokio en 1995. Dejaré que el tiempo transcurra mientras me hundo en esos universos murakaminos que tanto me seducen.

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9. Hada dice


Hada escribe de vez en cuando, a veces, me lee lo que escribe. Tiene día a dale y dale con la pluma pero anoche me pidió que leyera lo que escribe. Así que le ofrecí publicarlo en este espacio. A sus once años, estas son sus letras.

contemplandoFuente de imagen: Internet

El Diario de Clara Eugenia

Clarisa mi mamá, se enojó mucho al saber que sí tenía algo que escribir en el diario, o como ella le decía, el “calla palabras”. En esa época era muy raro tener un diario tan bonito. Un día cuando regresé de la escuela, mi mamá estaba tendida en la sala llorando, junto a un mensajero de la mensajería de los soldados.

El hombre serio y viejo tenía una carta amarilla en las manos de color amarillo con los ojos llorosos, que en realidad era el jefe de soldados, me entregó la carta con lástima.

Yo la leí y decía “muerto en acción”. Me desparramé con tanta tristeza en el piso. Con depresión subí a mi cuarto y cerré la puerta, saque mi diario debajo de la cama y escribí:

Querido diario: hoy 1ro de Julio de 1864 un gran soldado murió… mi padre Robert Calzón. S{e que su nombre suena divertido pero él era… era un hombre muy valiente y fuerte.

Dos semanas después lo enterramos, pero al llegar a casa nos atacaron y nos separaron a mamá y a mí. A mamá nunca la volví a ver, pero yo aunque no lo dije, en la última página de mi diario algo que ni mamá ni papá sabían, era que yo sabía por qué papá murió y mamá casi no lloró en su funeral.

Esto fue lo que pasó:

Cuando mamá acabó de hacer sus gestos, y yo me fuí, mamá le dijo a papá que ya no lo quería ver y mamá se fue. Papá no sabía que hacer, el diario le había quitado todo lo que tenía… Entonces entró a la guerra. Papá no nos dijo. Hasta que durmiera se lo diría a mamá.

Cuando mi mamá lo supo no dijo nada y lo felicitó, pero por dentro se puso mal. Mamá lo dejó ir. Pero lo que mamá no sabía era que Jackson su peor enemigo era el enemigo nazi, que cuándo papá murió fue por Jackson. Que antes de matarlo le dijo: “Tu hija será tu reemplazo, tonto” y mató a papá.

Hoy tengo 21 años y sirvo a mi país como lo hizo mi padre, pero Jackson fue encarcelado y mamá se fue.

Yo tengo dos hijos: Anna y Luis con mi esposo Jack y soy feliz, mis secretos siguen guardados y yo soy feliz con mi vida.

Clara Eugenia.

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