Publicado en Poesofando

Breviarios


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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

MONTE

Es la sal de tu cuello, curva generosa,

La huella indeleble en el monte de Venus,

que dibujó tu lengua esa tarde,

la tarde en la que nuestras soledades,

se hicieron una.

LLENA DE TI

Me quiero llenar de ti,

La boca, las manos.

Me quiero llenar de ti,

El ombligo, la ingle,

Tomando como guía tu intenso latido.

SABOR

Cubierto

cada palmo

en el acto dulce de probarte.

Dentelladas.

Las fieras aúllan, de besos heridos.

SUEÑO PICANTE

Sabés del sabor de mi piel,

noches en vela,

gemido melancólico al alba.

 

Pero decime,

¿qué sabés vos de amor?

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Publicado en Reflexiones de la Palomilla, Tanatos

3. Tanatos: morir


”No des consejos o explicaciones. La muerte es un misterio”

O’Connor, N.

“La muerte no encaja en un mundo así”

Broadbent, A.

EspinardaFuente de imagen: Magnetica Anna Ignatieva

Según los Descriptores en ciencias de la salud (DeCS), Tanatología es el estudio de la teoría, filosofía, y doctrina de la muerte, mientras que el término Cuidados terminales, corresponden a los cuidados médicos y de enfermería dados a pacientes en la fase terminal de una enfermedad.

Aún así, la muerte es impredecible y el duelo es un camino en solitario. Entendiendo el duelo no sólo como la pérdida de un ser querido a causa de su muerte, sino de la privación de alguna situación o persona.

A través de este camino, de intentado sanar mi propio duelo, a más de un año de esta separación que pusiste entre nosotros. Efectivamente sigue siendo un hueco profundo y doloroso, pero la vida sigue y yo debo fluir. Querido Dwende, escogiste tu camino y respeto tu distancia.

También me he topado con otros dolores ajenos, que no puedo entender porque de nuevo la distancia abre brechas insoslayables. Es esa querencia impedida, esa lejanía que me mortifica porque quisiera estar más atenta a ese nuevo camino que él va recorriendo mientras los diez dígitos siguen negándose a abrir caminos.

Tanatos traiciona, mientras que nuestros destinos están en manos de Cloto, Láquesis y Átropos.

Hoy hace tres años murió Papala y el duelo ha sido diferente para cada uno de nosotros, su despedida es la que me arrastró hacia ese estudio de lo incomprensible. Entonces debo recordar que “Existimos porque alguien está pensando en nosotros y no al revés”, como dijo Caye.

Dentro de pocos días se celebrará otro Día de Muertos y nos cubriremos de flores de cempoalxochitl y cristantemos, escucharemos a los merolicos, habrá dulces y cientos de personas visitando el cementerio.

Mientras tanto, la vida me dice que hoy al cerrar los ojos, estaré un poco más cerca de mi propia muerte.

Estas reflexiones son parte de los resultados personales del Diplomado en Tanatología que ofrece el Centro Tanatológico de Chihuahua A.C.

  1. Tanatos: ¿Qué me trajo aquí?
  2. Tanatos: Buscando el para qué
  3. Tanatos: Morir
  4. Tanatos: De los pequeños
  5. Tanatos: Cuidar hasta el final
  6. Tanatos: El voluntario adiós
  7. Tanatos: Etos
  8. Tanatos: Eso que podemos llamar espíritu
  9. Tanatos: Legado
  10. Tanatos: No fue una línea recta
Publicado en Apocatástasis

Ya son ocho


Verba volant scripta manent.

Copia de palomilla-WEBCortesía de imagen: Brunóf

Este lugar nació hace ya ocho años, en los que letras y sombras han sido escenario. Un suspiro en el tiempo, con muchas historias que oscilan entre los sueños y las dudas, las frustraciones y las críticas. Porque un día he de morir, pero no he de llevarme las ideas conmigo.

Como hace Benedetti en su Testamento de miércoles (¡Qué benéfica coincidencia!)

“Lego los suburbios de una idea
un tríptico de espejos que me agrade
el mar allá al alcance de la mano
mis cóleras por orden alfabético
y un breve y curioso estado de ánimo
que todavía no se si es inocencia
o estupidez malsana
o alegría”

Yo lego las historias faérica a Hada y a Dwende, a quienes realmente les pertenecen, por ser los protagonistas, al Mago todo Nowhere, a Monsieur Comnte sus poemas, el epistolario a quien vaya correspondiendo y los cuentos, historias, relatos y puntos circunvecinos y aledaños, los comparto con ustedes, queridos lectores.

Gracias por un año más en el que siguen a mi lado, desde dimensiones paralelas, que a veces, por instantes, se  vuelven perpendiculares.

Y así dejo el festejo con un…

Pequeño cuento para un amor distraido

Es la oscuridad envolviéndome, cruzo esta noche el umbral. Al abrir los ojos, me descubro recostada en el pasto, las flores de manzanilla me rodean. Es Nowhere mi lugar, donde habitan los lobos, que aullan a la luna en la orilla del lago.

La cabaña está más allá, es sólo una mancha apenas perceptible. Pero estoy cerca de la cueva, que he abierto hace muy poco.

Te materializas frente a mí, recargado en un abeto; ríes. El sonido de tu risa cascada me inunda.

Mi cabello serpiente ondea al ritmo de mis brazos. A lo lejos, veo el resplandor de las hogueras y escucho el compás primitivo de los tambores.

Nada importa, porque he vuelto a llamarte, a abrirte la puerta de mis sueños y como en cada hechizo, también vuelves.

Siento el cuerpo colmado de dicha y es ahora nuestra risa la que sana. Te sé cerca, a pesar del tiempo y la distancia, sólo sigues con ese toque sombrío en tu rostro y el brillo de tu mirada que se desvía oteando el paisaje.

Toma el cigarro y le das una profunda bocanada, al expulsar el humo dices alguna frase que me suena a canto antiguo cuya letra dice “Pero por mas oscuridad que la realidad nos pueda mandar, los vampiros en ella siempre podremos estar, sin importar cuán densa, pútrida o profunda sea” Como promesa a una bruja de abril.

Me despido. Te doy de nuevo las gracias. Debo desandar mis pasos, ser otra noche, otro sueño, otro suspiro.

Otros festejos:

Apocatástasis

Anuario

Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Detrás del antifaz


“No te enamores tanto de la noche como para perder tu camino”

Rice, A.

Lo mío era un asunto relativamente sencillo. Sin grandes complicaciones cubrí mi rostro con el antifaz. ¿Quién podría negar que los usamos a diario? Quizás haya casos en los que no es tan evidente.

Sea pues porque seguimos buscando la magia en cada latido, que mis pasos me colocaron justo bajo la escalinata. Ahí estaba.

Era él cubierto de noche, por su porte podría llegar a ser un Giovanni. No lo supe con certeza, pero desde ese instante, su mirada me persigue hasta esta noche. ¡Qué despiadada es para los Malkavian la investidura cargada de sueños! Son solo esos iris azules y el porte regio de un caballero de la noche, una sombra.

Fue como el recuerdo vuelto carne, vuelto espíritu, vuelto sonrisa a medias.

Aclaro que aunque no parezca, mi problema de socialización es agudo, pero venciendo esos primeros latidos y permitiendo que mis pupilas tomaran nuevas dimensiones, me acerqué a preguntarle algunas pistas.

Dijo no saber nada, también buscaba. ¡Un par de segundo son suficientes para caer en el hechizo! ¿Sombra, Brujah?

La noche avanzó inevitablemente, sólo mi rastreador insistía en abordarlo nuevamente. Quedamos cerca mientras los danzantes giraban dejándose llevar por la orquesta. Destacaba entre los demás.

Pero aún no he aprendido a seguir luego de cada paso, me detuve cobardemente dejando que mis sombras me cubrieran tal como acostumbran.

Antes de alejarme volví a verle, ahí recargado en un muro, justo espacio para tal porte.

A ese acto llámele también psicomagia o catarsis. Caer en mundos oscuros, cobijados por otros anonimatos. Pero en el centro, el mismo juego de máscaras al que jugamos todos. Roles anquilosados, a veces moralinos, otras ambiguos, muy pocas veces congruentes. ¡Qué fuego interno desatan los acordes lánguidos del clavecín!

La Quinta Gameros el lugar perfecto, La familia Lambert, los anfitriones de los trece clanes. Noche de magia y máscaras.

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Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Autorización


“Yo creo en el poder llamar las cosas por su nombre”

Dresser, D.

pozodeseos

Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Me permito la letra, la palabra, el sonido

para dejar en claro que el mundo está torcido.

Los besos que dejamos, se van evaporando,

quedan tan sólo sueños, tristes, adoloridos.

Se oye tanto de guerras, de muerte y genocidio

se olvidaron de pájaros, destruyeron sus nidos.

Hay presos imposibles y libres condenados

cadenas invisibles, grilletes muy pesado.

También labios sellados, con lágrimas, con hilos,

los huérfanos abundan, se arrastran aturdidos.

Me permito gritar lo que a diario me hiere,

las mujeres llorando sin justicia se mueren,

peregrinas de amor, de hijos, de saberes,

arrastrando la vida, cobijando la muerte.

Alimentando huesos, escarbando en la vida,

cultivando semillas, bordando cicatrices.

Somos espectadores impasibles del mundo

tantas veces abierto, ultrajado y oscuro.

Quizás haya esperanza entre tantos infiernos,

surge de las cenizas recordando los hechos.

Que no se olvide nada

guarde la carne el verso.

 

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Despojando a la diosa, Artemisa guerrera.


Se enredan las serpientes en sus pies, ascienden con su frío eterno. Igual que la espada, buscan a toda costa el calor de otros cuerpos. Es el latido en otros pechos, henchidos de aire y sangre.

Es esta misma hambre que llama, desde la herida que aún no cierra, de la esclavitud obligada, la sumisión, la violación, el sometimiento.

Es la guerrera que clama por venganza, la mujer que ha caído pero regresa, sin compasión, inmisericorde. La no vencida.

Es la guerrera inconfundible, estratega, la de la armadura bruñida y las espadas relucientes. La que no vacila al hundir el arma en la carne, también la que seduce, la poderosa. 


Se enredan y caen los hombres a sus pies, buscan su piel ardiente, sus labios entreabiertos pero le temen. 

No es la hija de Zeus y Leto,  diosa del arco y la flecha, la que llaman Diana o se transforma en la reina de la noche, la luna.

Es entonces la esclava, la del harem, la desterrada, la condenada que debe elevarse para poder seguir.

Quién es entonces, si no es la que los observa desde la oscuridad del firmamento:  Ἄρτεμις

artemisa

Fuente de imagen: internet

Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Torniquete


Bai YiluoFuente de imagen: bai-yiluo

Así uno despierta estúpidamente enamorada del amor, que no es lo mismo, pero casi. Tampoco es amor romántico, porque ese mata. Sólo es ese amor libre que luego de contenerse un laaaaargo tiempo, por fin encuentra la salida. Adiós torniquete. Hay cicactrices, profundas y largas, ahí seguirán, pero ya no duelen.

Llegará el día en que sepa qué haré con tu recuerdo. En que la distancia sea menor a 10 dígitos, en que las copas se escancien con tu nombre porque vos sos libre y yo aún estoy ganándome a pulso la libertad de reconstruirme hacia esa mujer que se pertenece totalmente a sí misma. Por ahora sólo debo aprender con el alba.

Adiós torniquete en la aorta, adiós y espero que no vuelva a necesitarte de nuevo.