Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Suceso


Entonces no le queda a una, más que reírse de sí misma, por torpezas involuntarias, por la ingenuidad.

Es que, hay cosas que nos son tan cotidianas, que cuando las aplicamos en un contexto diferente, se tiene un resultado inesperado.

Así una tarde de dormingo en medio de la muchedumbre consumista y alterada, se vuelve posible cometer equívocos.

Yo en una fila, él esperando en la sala.

Yo, confundida, él extrañado.

Yo, en un inicio incómoda, luego, entendiendo el absurdo y la carcajada que brota incontenible.

Tanto orden me resulta extraño, ese estado de privilegios capitalistas, ese listado de requisitos de aceptación social obtuso, esa atención vuelta exceso.

Quizás es una sombra que no me gusta, un reflejo dentro de mí que no me gusta que salga, porque a final de cuentas, lo que no nos gusta, tiene que ver con lo que no queremos ver de nosotros mismos.

Afortunadamente, no todo fue fatal, la compañía agradable, las risas compartidas y la confusión del absurdo, salvaron la tarde.

4. espejo
Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

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¡Qué alivio!


“Las que mejor tratamiento reciben, es decir, las que se proponen desde los medios como “triunfadoras”, son las que por su actividad o actitud se acercan a los comportamientos masculinos”

Varela, N.

Estereotipo: actúa como una chica y si te violan, no te preocupes son solo frotamientos. Abre BIEN los ojos, las mentiras, los estereotipos, las etiquetas que se empecinan en colgarnos. Socialmente si te dicen “chica, o nena” ya es una frase considerada peyorativa.

Ayer me dijeron: “Eres como un vato en cuerpo de mujer” No supe si tomarlo como una ofensa o como un cumplido. Él dijo que era un mega cumplido. A final de cuentas solo soy.

Cuento sencillo, todo empezó por su argumento de que las mujeres se visten para otras mujeres. Yo le dije que eso era mentira. Que las mujeres se visten para sí mismas. Me contestó que conmigo no aplica y ese fue su argumento.

Los estereotipos nos asfixian, a tal grado que hasta en asuntos legales, tener cuerpo de mujer es considerado algo menos importante. Esto a colación por la sentencia que dictó el juez Anuar González Hemadi, sobre el caso de Dafne, en el estado de Veracruz, donde una joven denunció abuso por parte de cuatro muchachos, de familias pudientes que abusaron de ella.

No ahondaré en el texto de la sentencia, porque me da náusea (búsquelo usted mismo) Lo cierto es que me queda la inquietud de si se consideraría “frotamiento” si fuera su madre, su hermana, si hija, su sobrina o cualquiera de las mujeres de su familia. ¡Carajo, cuántos que piensan igual que este individuo habrá!

Es que no estaba en estado de indefensión, solo la treparon entre cuatro a un vehículo y la toquetearon sin que su fin fuera el placer sexual.  ¡Ay, qué exagerados!

Entonces si llega a pasarnos a cualquiera de nosotras algo así, no habrá de que preocuparnos, al no penetrarnos con un pene, sino con cualquier otra cosa que se le o les ocurra, y mientras no sintamos placer (porque es pecado), no es violación. ¡Uff, qué alivio!

Tampoco deberemos preocuparnos si nuestras parejas nos forzan obligándonos a tener sexo. No aplica, por que es su “derecho” por machirrín, pa’ eso es tu novio o pa’ eso te casaste. ¡Uff, qué alivio!

¡Qué alivio tener autoridades como el #JuezPorky que sabe cómo establecer un argumento jurídico y que a final de cuentas no puede demostrar el cuerpo del delito.

Pero desde aquí, nosotras, todas somos voz que se alza, desde las redes, en la radio, en los medios alternativos porque lo “oficial” asquea. Así las cosas el día de hoy, así la náusea sartreana.

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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica
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Sincronía


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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

¿Qué es lo que haces para llamarme en el silencio?

¿Cómo logras entrar en mis sueños?

No alcanzo a comprender el cómo.

Lo único cierto es que estás aquí,

como un susurro permanente,

como las tardes de primavera,

como el olor de las flores.

Sigo en el latido perpetuo de una tierra que nos une,

aún en la distancia.

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Vueltas y vueltas


El hoy, es lo único que tengo, en esta celebración de Ostara que nos lleva a la tierra, a las  semillas, a la siembra, desde este fin de semana.

Es necesario prepararse para el inicio del ciclo.

Ostara de tierra y agua, de compartir la vida, de abrirse a nuevas posibilidades. Ostara de la Diosa que despierta y con ella, el clan alza la voz, resuenan los tambores y latimos juntas desde todos los rincones. ¡Aho, clan!

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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica
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Algunas veces


Desaparezco, porque es preciso saltar al vacío, hundirse en la noche, comerse los kilómetros y ver el mundo.

Tras de mí, el vértigo corre infatigable, intentando detenerme, diciéndome: alto. Otras veces es el indómito insomnio. Morfeo traiciona, especialmente en la distancia.

Pero algo me mueve, me lleva de la mano, me arrastra, me indica que siga adelante, aún cuando el cuerpo pesa, cuando la mente se llena de ideas en tirabuzón.

Retos que me invitan a aceptarlos, que por un lado me llenan de incertidumbre y por el otro me emocionan por los aprendizajes que obtendré.

Seguiré caminando, con la idea de redescubrir formas de hacer las cosas, de amar lo que se hace, de estar dispuesta a cambiar y fluir, sobre todo, fluir.

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Soltar


Si ansías una vida más profunda, colmada y sensata, eso es una puerta.

Pinkola, C.

La vida reto, la muerte, certeza. Sólo tengo el hoy. ¿Qué voy a hacer con eso? Puedo odiar, renegar, ser mediocre, o puedo hacer lo mejor con los recursos que tengo.

En la pizarra de la oficina escribí hace años:

“Ahora ¿hasta dónde llegan tus sueños? No hay límites para lo que pretendo crear”

Aún no lo sé, porque cuando alcanzo una meta, busco otra. Cuando me siento estancada llegan retos que afrontar.

Cuando la frustración me quiere invadir, hay algo que me detiene. “A” dijo: “Que todo fluya que nada influya”. Justo fue eso, fluir, soltar, dejarme llevar y no darle leña al ego, porque luego provoca incendios.

No ha sido fácil, porque aprendemos a esperar de los demás, o a creer que ciertas cosas nos pertenecen, incluso que ciertas personas son nuestras. Pero no.

Tantos desvaríos han venido en estos días de ajuste, de búsqueda, de recibir noticias que al principio parecían decepcionantes, pero detonaron proyectos que son un reto.

Abrir puertas, cruzar umbrales, encontrar lo que me busca.

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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

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Aullante


Los tambores de mi cuerpo amanecieron vibrando, sentí la mañana abriéndose ante mí, con el anhelo de volverla noche y adentrarme en los halos de luz de un plenilunio otoñal. Extraño los tambores, los cantos, el círculo, el clan, el aullido, la hoguera. Extraño el latido conjunto.

¡Aho! A todas las hermosas brujas que me rodean y que aunque no las he visto en un tiempo, sé que caminamos el mismo sendero. Ya Ostara se acerca y será momento de aullar.

Hubo un verano que cambió mi vida, donde las danzas me hicieron saber lo nutrida que estoy en este sendero, que aunque sea en mucho una solitaria, hay luces que van abriéndome paso. Aún cuando existen diferencias de ideas, todas avanzamos, juntas, sororarias. Las extraño hermosas. Pero el círculo sigue abierto.

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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica