Cuenta regresiva


“¡Ocles! ¡Dama Ocles, para resumir! Mi espada es de sobra conocida”

Malzieu, M.

Han sido lanzados al aire los dados, es este azar donde la puntuación no siempre nos favorece. Muchas veces no importa qué decisiones se tomen, cuánto se planeen o qué se espera. La vida es.

El último trayecto ha sido contradictorio, de entrar a un tirabuzón que parece no acabar y de poner en la balanza lo que se tiene.

Todo inició con una propuesta, un saltar hacia lo incierto y continuar avanzando sobre algo similar a la arena movediza.

Es como estar en un cuento de Poe, donde el péndulo o espada de Damocles (elija el que guste) oscilan sobre mi cabeza y dentro de poco se revelará un camino nuevo.

El dolor de la traición se ha mitigado, me alegra ver cómo ha cicatrizado rápidamente, a final de cuentas una traición no me ha matado antes y no lo logró ahora.

Entrar al Dimondstar me ha provocado un sensación de oscuridad que vengo cargando hasta hoy. A la vez, recuerdo el oscilar tenue del umbral, el brillo apenas perceptible en su continuo y suave movimiento, hipnótico. Caer en su  tentación, es precipicio.

Dentro de todo, es ese paso ineludible, entre apretar el nudo o soltar las amarras y acabar de caer.

La cuenta regresiva, el tiempo sobre el tiempo, que avanza inexorable y me obliga una vez más a alzar la vista al infinito. ¡Confiad y esperad!

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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica. Instalación sonora en bucle de 24hrs.

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Difiero y coincido


De un tiempo a la fecha me gusto mucho. No es que esa sensación haya aparecido por generación espontánea, tampoco es un acto de egolatría.

Tal vez tiene que ver con lo maravillosa que ha sido mi vida, ha tenido noches de pesadilla, de muerte, de llanto, de dolor. Pero también ha habido suficiente luz para seguir avanzando en el camino.

Soy afortunada, soy una mujer que ha hecho lo que le ha venido en gana, aunque aún haya un largo camino por recorrer en ese proceso de des-domesticación.

A últimas fechas he decidido que alzar el puño y purgarme de esas ideas de éxito (y por cinco pesos lo hice combo), que me tragué completitas en la búsqueda de algo que resultó superfluo.

Luego hay quienes les encanta darme consejos. Pero me ha gustado eso que me dijiste hace días cuando te comentaba que me gusta la persona en la que me he convertido: Es que no te has convertido en nada, así has sido siempre, desde que te conozco. Te has conservado así.

Difiero en el sentido de que deba vivir de crísis en crísis como un electrocardiograma para poder superarme y volverme diamante. Equilibrio / balance para mí no significan morir, tampoco mediocridad, sino una búsqueda constante de mí misma.

Coincido en que soy quien he sido, solo que con un poquitín mas de experiencia. Mi tranquilidad y mi salud son prioridad, especialmente mi salud mental que siempre ha sido causa de mi obsesivo perfeccionismo.

Mientras tanto, me disfruto, porque a final de cuentas estaré conmigo misma hasta el último instante que dure en este plano y quizás hasta el infinito y más allá.

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Locura / cordura Palomillezca

 

 

Bastones


Definitivamente me apasionan muchas cosas, aunque considero que requiero de pocas para ser feliz.

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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica.     Muralista: Adriana Lara

Primer bastón

In libro, libertas.

Leo, ese íntimo acto que nos ofrece millones de posibilidades. Es que una puede sumergirse en las páginas y vivir en cada letra una vida. ¡Y hay tanta variedad!

Me he enamorado igual de Carl Sagan y de Stephen King, como de Marcela Serrano y Murakami. De cuando en cuando hay Cerdos Capitalistas y Administradores y muchas ocasiones estoy Recordando letras.

Es ese placentero juego que trasciende la finitud, porque es el Mundo dentro de la Calabaza.

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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Segundo Bastón

“Lo que yo vengo buscando, es tierra”

Gómez, M.

Ayer comenzó a llover en este desierto y salí a mojarme un poco, a brincar un charco. Aunque los colegas de oficina se sintieron un poco extrañados.

Hoy fue tarde de huerto, en el que corté pasto, podé arbustos, guié enredaderas y volví a disfrutar de la lluvia. Releí por milésima vez el hermoso poema – mural que sirve de mantra y disfruté de la belleza de la Pachamama guardiana.

Me llené los dedos de tierra mojada por la lluvia y me pinché con las espinas de la frambuesa y ví a las abejas que libaban las flores de San. Miguelito.

Como faérica y Palomillezca que soy,  requiero agua, aire, tierra y fuego/sol, quizás mi conducta herbal sea un factor para eso.

Tercer bastón

“La tinta impacienta, la pluma araña”

Fuentes, C.

Dejar que la tinta corra sobre el papel. No sólo los harapos en digital existen. En mi haber inicié el día de hoy con mi libreta 14, más de una década de notas, dibujos, citas bibliográficas, reflexiones y datos que hilan mi vida.

Es interesante de vez en cuando, volver a descubrir esas letras, de las cuales hay cosas que se ampliaron o se transcribieron al medio digital, pero la mayoría queda ahí.

Amores, desamores, hechizos, recetas, trazos, ideas, garabatos. Con esa letra diminuta y desparpajada que llena las hojas.

A veces, también dejo que la tinta se vuelva algún obsequio, con los dobleces que he aprendido hace tanto. Es que casi está extinta esa bonita costumbre de dejarnos acariciar por las palabras en papel.

Cuarto bastón

“Fotografiar a sus fantasmas le llevará a domesticarlos”

Malzieu, M.

Lentes e instantes, que se van agregando en mi vida. Capturas de neófita que pero que este año se han centrado en recuperar el colorido de las paredes en este sitio asfáltico.

No tengo un equipo especial, sólo dejo que todo aquello que me llena las pupilas de colores me atrape. No importa si está en un lienzo, en un muro, o en algún edificio. Las artes plásticas son tan diversas que vale la pena guardarlas.

Además son hermosos recuerdos de lugares a los que me han llevado mis alitas, aún cuando me estrelle continuamente contra los faroles.

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Hay aún más bastones y todo en algún momento, me han permitido sostenerme cuando alguno de ellos se cae. Me permiten nutrirme.

Bastones de los que obtengo recursos emocionales cuando la vida agota, cuando hay heridas que sanar.

Confío que serán mi soporte hasta el último día que esté en este espacio – tiempo, hasta el último aliento.

“Por favor, convéncete de una vez por todas que NADIE, absolutamente NADIE te puede hacer feliz y nadie está obligado a hacerlo porque ésa es tu responsabilidad”

Chávez, M.

Complicidades


Es la hora de la noche en la que vuelves a mí. Siento tu rostro cercano al mío y enredo mis dedos en tu cabello, en tu barba que ahora ha encanecido y me fascina.

Recorro tu perfil y dejo que me beses la yema de los dedos con ese sabor un tanto de malbec y otro de cabernet.

Es la hora en la que a veces es el vano que nos enmarca o el baile tranquilo que nos hace compartir momentos de colores que oscilan entre el azul y el rojo, pasando por ese ambar bastante inocuo que desentona un poco. Donde las palabras, las melodías, las locuras y las caricias, disuelven el resto del mundo.

Hemos ido aprendiendo con el tiempo, que la vida nos regala esos momentos que convertimos en recuerdos y los vamos atesorando.

Ambos sabemos que todo es como un suspiro y que al despedirnos, regresaremos a nuestra existencia. Porque solo sabemos querernos así, en esa libertad que nos permite el resto de los días, lucir una sonrisa nefelibata que brota sin motivo aparente cuando menos lo esperamos.

Pero también sabemos que volveremos a vernos, tantas veces como querramos, para continuar coleccionando instantes en el telar que ha unido nuestra historia.

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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

 

Descubrimiento


A veces me desencanta darme cuenta de ciertas cosas que me duelen, sin embargo es necesario abrir bien los ojos.

Hace poco descubrí que soy abusable.

Es algo de lo que no era consciente, pero luego de escarbar en los huesos y de analizar qué fue lo que pasó en cada una de mis relaciones, me doy cuenta de eso. Hay cierto detonador bien incrustado en mi cerebro que me hace reaccionar de forma nada adecuada ante las figuras de autoridad, especialmente si son varones.

Así, permito que abusen de mí en muchos sentidos. La primera vez me tomó una década librarme de eso, la última, sólo nueve meses.

Hay cierto grado de absurdo en esa situación y me ha tomado cuatro décadas descubrirlo y ponerlo en palabras. Esta es la 3ra vez que lo hago.

De hecho la 1ra vez no era totalmente consciente, sólo lo solté a rajatabla ante ella, que luego de escucharme me miro perpleja y creo que hasta un poco dolida por la confesión. Luego le dije a él, quien me pidió que le explicara por qué había llegado a esa conclusión. Ahí clarifiqué mi situación. Las palabras son mágicas y también sanan.

He permitido que las figuras de autoridad tengan control sobre mí, al grado de agotarme física y mentalmente. He permitido que me roben mi ánimo, mis ganas de desarrollarme, mis ideas, he permitido que en aras de hacer lo correcto, de cumplir con lo que prometo y de seguir mis ideas, otras personas puedan sacar provecho de lo que hago, incluyendo de lo que siento.

Pero me he cansado de sentirme explotada, de sentir que tengo que pagar un precio por hacer de mi vida algo maravilloso, de ser expectadora de que otros recojan los frutos de proyecto y no sólo eso, sino que se den el lujo de enviarlos directamente al olvido y en el peor de los casos, a la basura.

Esto no sucederá mas, cuando menos haciéndolo consciente tengo mas probabilidades de marcar límites. Debo propiciar ambientes sanos para lograr esa tranquilidad que busco, ese equilibrio en mi vida que me hará florecer y prosperar.