Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Un año más, otro y otro…


“Y el mundo no ha cambiado con tu muerte, yo diría que sigue igual”

Delgadillo, F.

PACO¿De qué va? Es la nada, la falta de respuestas, pero ahora entiendo más el proceso. Porque el tiempo va pasando y prefiero enfocarme en sanar.

Tus hijos van creciendo, aunque no creo que sepamos a ciencia cierta cómo van afrontando la vida. Confío en que bien, porque su madre es una guerrera.

Vamos avanzando y retrocediendo, vamos aprendiendo a cruzar la puerta y a no sentirnos atrapados. Ayer fueron cinco años y no habrá certezas.

Nada cambia y todo cambia, tu historia fue truncada por la violencia, tu asesinato marcó mi vida y ahora trato de entender eso que es la muerte. Es lo mínimo que puedo hacer por quien fuiste en mi vida, esa que a tí te arrancaron. Además el dolor que nunca había sido tan profundo. Ahora te he reacomodado en un lugar en el que sé que estarás eternamente.

Dueles y seguirás doliendo, todos los que te conocimos tendremos siempre tu presencia, cada quien a nuestro modo, cada uno con sus reflexiones.

Un año más y mañana nos reuniremos, por tí, porque quien fuiste sigue habitando dentro de nuestros corazones.

¡Aho!

Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Tres generaciones


“Si uno no sabe de donde viene, desconoce a dónde va”

Jodorowsky, A.

bestofyucatanFuente de imagen: Best of Yucatan

Todo empieza con el nombre y la genealogía, entonces nacemos y llevamos el nombre que nos ha de acompañar hasta el último día en esta vida. “¿Y qué es nombrar? Nombrar es crear, dice Jodorowsky. Por eso debemos conocer de dónde venimos y para descubrirlo el único camino es seguir con la familia. No importa que tan disímiles seamos, la sangre llama a la sangre.

Así un nombre que se ha transmitido de generación en generación en esta tribu a la que pertenezco: Francisco.

Habían concluido su viaje por esta tierra dos de ellos, y ayer se les unió el tercero. Un hombre que siempre veló por su familia, con una voz profunda y que gustó de estar rodeado de sus hijos.

A éste Francisco lo conocían con el apodo de Popo, según cuenta mi padre, una vez mi tío y mi abuelo andaban en la calle y mi tío vestía muy formal, un conocido se los topó e hizo mención al parecido que tenía con el General Popo, marca de llantas para vehículos. Ese día inició con un apodo distintivo.

Todo el que lo conociera lo sabía, Quico tenía una manera muy peculiar de pronunciarlo. Además es la única persona que conozco con ese apodo.

Así fue conocido y así. será despedido. Un hasta luego y lindo viaje. Allá nos saludas a todos y en luz nos reconoceremos.

Publicado en Reflexiones de la Palomilla

El tiempo vuela, 730 días.


“Que tu muerte fue tan sólo una manera para apreciar mi vida con el doble de fuerzas.”

Delgadillo, F.

PACOHoy dos años y aún sin respuestas. El 16  soñé contigo, algo querías decirme, pero sonreías. Les dije que habías vuelto, todos estaban felices.  Fueron sólo eso: Instantes.

Pero los días corren, los árboles dan brotes cada primavera, tus hijos crecen sanos y tu mujer valiente da la cara día a día por ellos.

Seguro que si supieras todo esto querrías volver.

Quizás tendría que decirte que mis tíos no son los mismos, que una sombra de tristeza cubre sus ojos. Que nos acordamos de tí a cada rato pero eso no nos devuelve tu presencia.

Los mayos y los noviembres no serán los mismos. Pero el tiempo sigue su paso,  cruelmente inalterable: No estás.

Una tarde embebida en las canciones, intentando mitigar el agobio, me he topado con una canción. Esa mañana enredada en la cobija, escuchaba una y otra vez estas frases que taladraban mis oídos:

Y yo no he podido imaginarte dedicado a descansar.

Y el mundo no ha cambiado por tu muerte, yo diría que sigue igual…

Me pareció tan cruel, tan triste, tan irremediable.

Dos años y no hay respuesta, sólo silencio, sólo nos quedan los recuerdos de tantos días. El mundo se va torciendo, se enmarañan las ideas y el calor nos va sofocando poco a poco hasta lograr un ahogo general.

Es necesario decirte que no me atrevo a visitar el lugar donde te dejamos, que siento cercano ese frío que nos va tentando a todos en cierto momento.

Me queda tu sonrisa, tu simpatía, tu voz con frases que se volvieron clave, quizás no tanto para tí, sino para mí. Es más, tal vez esto sea sólo un acto egoísta por explicarme tu pérdida. Por seguir inquieta en las noches hasta el día 16 en el que tu volvías sonriendo.

Publicado en Reflexiones de la Palomilla

365 días


“Y con tu palabra podrás regresar a la quietud, al principio donde nada es, donde nada está, donde todo lo creado vuelve a silencio”

Esquivel, L.

Tantos días y nada, mientras el mundo sigue adelante. Nos hemos quedado con tantas preguntas que nadie puede resolver.

La piedra donde me dieron la noticia sigue ahí, como recordatorio inamovible de lo que sucedió, tan fría y pesada, una carga que no se aligera.

Seguimos dándole vueltas al asunto, vemos esa incognita en todos y tratamos de hacerlo menos visible, menos doloroso.

Lo cierto es que perdimos la certeza de encontrar respuestas, perdimos la esperanza de cerrar ciclos, perdimos la seguridad que teníamos al vernos vulnerados de esa manera.

La palabra asesinato se nos colgó, cayó como la hoja de una pesada guadaña que cercenó una parte de todos nosotros.

Aquí seguimos Paco, sin encontrar respuestas, tan solo las escuetas conversaciones que entablamos para corroborar que seguimos de pie.

Pero hay tres sonrisas que siguen adelante, que son de personas fuertes que han sabido seguir y que no flaquean. Por tí, por ellas.

Hasta donde estés.


“Existimos porque alguien está pensando en nosotros

y no al revés”

Princesas

Tengo días pensándote. Se ha ido el tiempo tan rápido y aún tengo tantos porqués que nunca serán contestados. Cuando menos en este mundo. Nos has dejado un gran vacío, que no puede llenarse. Y  te escribo aquí, porque quizás a lo Lain pueda llegar este mensaje hacia tí.  Tic, tic, tic.

Precisamente ayer hablábamos de tí, tantas cosas, como si fueras a llegar de pronto tocando la puerta, como si fueras a darnos uno de esos enormes abrazos y te rieras sentado en la mecedora del porche.  Como si fuera una tarde cualquiera en casa de la abuela. Esas tardes de travesuras en el patio, de navidades, comidas familiares cenas.

Ayer precisamente hablábamos de tí, de tí, únicamente de tí. Ya son cinco meses.

5 meses

Publicado en Mundo faerico, Reflexiones de la Palomilla

Tu recuerdo


Tu recuerdo me llegó de golpe cuando supe su nombre, y me dio rabia el saber que no estarás aquí para gozar la vida nueva que está por llegar. Me dio tanta rabia que las palabras se me han hecho nudo.

Especialmente porque hace apenas unos días tuve la bendición de tener a mi pequeña nena entre los brazos y quedé maravillada de la perfección de la vida.

Me acordé de lo que platicamos aquella tarde, de tu felicidad que sentimos todos.

Hoy nos queda el dolor compartido, el enorme espacio que dejaste, ese no podrá llenarse con nada.

Ya han pasado dos meses y mis encuentros  contigo han sido de enfrentarme a tu recuerdo.

A cada rato surgen los instantes, en una fotografía, en un color, en un nombre.

Me da rabia el que te hayan privado así de la oportunidad de recibir la vida nueva que viene en camino, que no puedas ver nacer la semilla que dejaste plantada.

Y te extraño y me duele verlos a ellos que quedaron aún más despojados de tí, que te buscan en cada instante, que llevan tu mirada y tu sonrisa en su rostro.

Fuiste tan afortunado, tuviste una mujer que vale oro y que ahí esta luchando como fiera por la vida, esa vida que le encargaste.

Nosotros, también ahí estaremos.

Publicado en Apocatástasis

Para Paco


Querido Paco, sé que es más que obvio que nunca creí que llegaría a escribirte así, que se me han quedado suspendidas muchas preguntas y los recuerdos salen en tropel buscando una forma de reordenar mis pensamientos.

Quizás mucho de eso tiene que ver con lo que soy, tal como lo dijiste aquella tarde en que me presentaste a tu amigo como la “antisocial” de la familia.

Tenías razón en algunos sentidos, no soy una persona que fácilmente pueda hacer amigos,  tampoco era de la que me la pasara en fiestas, pero tú me incluíste en tu vida, de forma consciente.

El hecho de que fuera tu prima no fue motivo de distinción. Tal vez ni siquiera estuve contigo mucho tiempo, pero para mí eras alguien muy importante. ¿Quién si no tú eras capaz de simplificar el mundo complejo de una aborrescente? De llegar a una fiesta y alegrarla, de reunir personas tan diferentes y hacerlas sentir cómodas.

Sé que en este momento muchas personas pensarán en tí, cada una a su manera aceptará el duelo, conseguirá el modo de ir curando tu partida. Yo sólo tengo esta manera de expresar lo que eras para mí. Y la mezcla de sentimientos que me ahogan por tu partida.

Pero quiero recordarte en tantos momentos de alegría, como cuando me acompañaste junto con tus amigos en mi fiesta de quince y una semana más tarde me llevaste a la fiesta de la hermana de Ernesto, donde había esa rocola y acabamos todos hechos bola en el 2do piso. Entonces tu cómplice de R, fuiste un celestino.

También cuando comías esos terribles chamucos como si fueran palomitas de maíz. O cuando nos fuimos de viaje y descubriste que los “frijoles” estaban buenísimos. Las horas eternas jugando UNO y cuando nos quedamos atorados en Disney, lo que nos valió a todos una reprimenda.

Aún mucho antes de eso, cuando mi papá nos llevaba a la depor en bicicleta y nos dejaba decir “majaderías” o cuando hicimos nuestra primera comunión y nos vistieron con esos horribles trajes de monjes.

¡Cuántas veces aparece tu nombre en mis viejos diarios! Sí, aparece a diario. Igual el de Juan y Mafo, quienes también fueron de los mosqueteros.

Querido Paco, en algún momento crecimos, hicimos nuestras vidas, y un día te sorprendió el amor, te convertiste en un esposo cariñoso,  te veías contento,  completo, tampoco  imaginaba verte de papá, pero debo confesar que te quedó perfecto el papel, tú, ese hombretón de corazón de niño, ahí persiguiendo a tu Paquito, intentando en vano reprenderlo. Ahí en casa de mi abuela, con mis tíos, en los baños, siempre dispuesto a regalar un gran abrazo, siempre generoso con tu persona, siempre incluyente.

Ahora no hay nada que decirte. Tan sólo el recuerdo, tanta babosada, tantas risas.  Y tú junto a mi abuelo, cubierto de flores.