Búsqueda


libretas

Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Buscar mi propia voz entre las letras, donde hay tantas voces que reflejo.

El caminar de un mundo a través de los ojos de todas, del clan, de las mujeres y sus manos, sus cuerpos, sus corazones.

De tanto buscar, seguro encuentro.

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Publicado en Bibliotecaria

Iskra y cartoneras


“-¿Y qué pensás hacer con eso?, le preguntó Barilaro mientras apuntaba al cartón extendido frente a nosotros. -No me vayas a salir con que libros”

Bravo, H.

“El poder y el valor de un libro cartonero están también en el placer generado alrededor de su producción”

Bilbija, K. 

Todo empezó con una invitación de Iskra Casa de Cultura en donde ofrecen un taller de encuadernado artesanal, utilizando algunas técnicas de las Cartoneras.

Quizás, las primeras inquietudes sobre el “libro-objeto” surgen a finales de los sesentas y principios de los setentas, como una forma de apoyar a los escritores que quedaban al margen de la industria editorial, y como una manifestación artística donde el libro (ese documento per se),  se puede considerar también como una obra de arte.

La primera editorial de esta índole  tiene auge en Londres en 1971, llamada Beau Gest Press gracias a la iniciativa del mexicano Felipe Ehrenberg. Ésta surge como una editorial autogestiva y de trabajo colectivo.

Por su parte el mexicano Ulises Carrión establece su editorial Others Books and So, en 1975, Amsterdan, Holanda. El movimiento alcanza a México, con la aparición de los grupos y la participación del propio Ehrenberg.

El Grupo Suma produce varios libros de estas características en 1976. Santiago Rebolledo funda la editorial Mesa de Madera en 1978, Gabriel Macotela y Yani Pecanins abren en la col. Roma “el Archivero” a inicios de los 80s, Magali Lara tambien explora este género entre otros.

De todas estas influencias, se deriva el trabajo de las Cartoneras como tal en América Latina, que si bien a diferencia de las editoriales antes mencionadas, quienes buscaban un fin estético del libro, estas nuevas cartoneras surgieron por la iniciativa de un grupo de artistas argentinos (Javier Barilaro, Washington Cucurto y Hernán Bravo Varela) quienes en el 2003 se dedicaron a hacer libros artesanales, con el fin de difundir información a bajo costo a un sector reducido de la población, impulsados por causas de crisis económica en su país y como alternativa viable para amortiguar el descenso de la publicación de la literatura.

Así que, imprimían un tiraje pequeño el que encuadernaban de manera sencilla con material reciclado.

Bilbija (2003) “Se compraba el cartón de los cartoneros y se les pagaba por un kilo tres veces más de lo que recibían de las plantas de reciclaje”

Ahondando un poco, descubró que el término también se utiliza para algunas editoriales que con estos mismos fines editan libros.

Un caso muy citado es en Argentina en el 2003 denominada Eloísa Cartonera, una cooperativa que ha venido consolidándose poco a poco y que tiene buenos resultados en su comunidad.

Bilbija, K. (2010) “Cada libro fue pintado a mano en un proceso en el que participaban todos los que querían colaborar: desde los cartoneros y sus hijos hasta los vecinos y otros artistas que se sumaban al proyecto”

En nuestro país existen algunas iniciativas de Editoriales de este tipo, una de ellas es Iguana azul, quienes se enfocan en la preservación y difusión de las lenguas originarias de México por medio de la labor enfocada en jóvenes y niños en comunidades indígenas. Pero existen más editoriales.

Zapata, B. (2012) “Cada una de las editoriales cartoneras que existen en el mundo (calculan poco más de 100), opera de manera distinta, sin embargo comparten rasgos como la difusión de la lectura a un precio más económico con relación a los títulos de imprenta y la mayoría de los editores involucran a grupos vulnerables en la producción de libros”

Así que con este panorama y utilizando diversos tipos de papeles, hilos, ixtle, madera, tela, cortadoras, prensas simples, llevamos un avance en las técnicas de empastado, cosido, forrado para la elaboración de libros.

Una vez hecho esto, la consigna debería ser llenarlas de letras o dibujos. También pueden ser una excelente opción para regalar.

Quizás pueda surgir de ahí algo más grande y letras frescas comiencen a circular por nuestra ciudad.

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Fuente de imágenes: Palomilla Apocatastásica

P.D. En la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, del 2012, pude ver una excelente muestra de este tipo de trabajos, de una comunidad en Oaxaca, en la que se exhibían libros principalmente de poesías, de historias breves y algunas recetas para enamorar y otros asuntos de herbolaria.

fil13Aquí algunas editoriales cartoneras de América Latina:

Eloísa Cartonera  / Argentina

Iguana Azul / México

La cartonera / México

La rueda cartonera / México

2.0.1.2. Editorial / México

La verdura cartonera / México

Yerba Mala Cartonera / Bolivia

Dulcinéia Catadora / Brasil

Meninas cartoneras / España

La Verónica cartonera / España

Yiyi Yambo / Paraguay

La propia cartonera / Uruguay

Referencias

Aguilar, Y. (2012) Cartoneras: El arte del libro objeto. [En línea] Disponible en: http://www.eluniversal.com.mx/cultura/70205.html Consulta: 28-07-2013.

Art Corn Wall (s/f) Fluxshoe [En línea] Disponible en: http://www.artcornwall.org/interview_fluxshoe_stuart%20reid_felipe_ehrenberg2.htm  Consulta: 28-07-2013.

Bilbija, K. (2010) Borrón y cuento nuevo: Las editoriales cartoneras latinoamericanas. [En línea] Disponible en: http://www.nuso.org/upload/articulos/3744_1.pdf Consulta: 27-07-2013.

Conwell, D. (2002) Personal worlds or personal strategies?   [En línea] Disponible en: http://www.e-flux.com/projects/do_it/notes/essay/e003_text.html Consulta: 28-07-2013.

Zapata, B. (2012) Las editoriales cartoneras, de la basura a la fabricación de libros.  [En línea] Disponible en: http://mexico.cnn.com/entretenimiento/2012/11/27/editoriales-cartoneras-de-la-basura-a-la-fabricacion-de-libros Consulta: 27-07-2013.

Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Las letras del pasado


Mi vida en un archivo

libreta

Libreta de apuntes de Papala

Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Cartas, libretas, fotos, invitaciones. Cuántos recuerdos entre mis cosas, los programas de mano de Voces en el umbral y Novenario, notitas que me regalaron personas muy especiales. Recortes de periódicos.

Somos palabras, también en ocasiones, me vuelvo número, papel, secuencia. Un directorio telefónico viejo, con códigos borrosos.

El rastro de nuestra existencia se perpetua una vez que la tinta ha impreso alguna idea. Surgen frente a mí datos y datos, papeles y papeles de esa maleta vieja, que ella tenía guardada.

Lo descubrí hace poco. Ahora sé desde dónde me vuelvo palabra. Fue ella la primera en hacerlo, apuntar aquello importante en esas hojas que ahora amarillean. De ahí mi manía por las libretas. ¡Cómo iba a saberlo!

Es curioso, como se van heredando rasgos, quizás en algún momento de mi existencia aprendí que era importante dejar los datos, las ideas, los trazos en algunas páginas y conservarlos.

Segunda ocasión en tan breve lapso, en el que se me ha mostrado la valía de lo escrito. Hace unas semanas, aquel papel que rescataron de la bolsa, con el testimonio liberador, con el bálsamo que cabalmente apuntaba lo que había de dejarse en este planeta antes de partir.

Ahora, la libreta con esos trazos dispersos que su mente brillante dejó como testimonio de sus angustias y también el registro de los actos cotidianos de su vida.

Quizás, dentro de algunos años, los faéricos también encuentren mis archivos. Algunos en un cajón, otros en un disco. Todo el mundo faérico que está escrito ahí, que cuenta no sólo mi historia, sino también la de ellos.

Por lo pronto:

Alunizo

Se me fue llenando el corazón con tu recuerdo. Fue volver a entender que existo porque piensas en mi, fue la luna que aún en la distancia nos cobija. Artemisa cómplice de nuestro secreto a dos susurros.

Enamórame de vino y chocolate. sedúceme de versos, endúlzame de sonidos nocturnos

Es que me hubiera gustado ver la luna en tus ojos, como tantas veces.

Creo que el problema del lobo no es aullarle a la luna, sino que ésta no alcance a escucharlo.

Estas también son palabras.

libretasFuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Los registros de mi propia historia desde 1994 con su respectivo período de oscurantismo medieval.

Publicado en Bibliotecaria

Hubo una vez, en un lugar, un documento…


De los tan poco valorados documentos de archivo, me he topado con este material escrito en Santa Rosalía, en 1859.

Este documento es un Contrato de matrimonio escrito en los siguientes términos:

“La bigamia y la poligamia continúan prohibidas y sujetas a las mismas penas que les tienen señaladas las leyes vigentes.

Un marido cuyas dotes sexuales son principalmente el valor y la fuerza, debe dar a su mujer protección, alimentación y dirección tratándola siempre como a la parte más delicada, sensible y fina de usted mismo y con la magnanimidad y benevolencia generosa que el fuerte debe al débil esencialmente cuando este débil se entrega a usted y cuando por la sociedad se le confía ahora.

Una mujer cuyas dotes sexuales son la abnegación, la belleza, la compasión, la perspicacia y la ternura, debe dar y deberá a su marido obediencia, agrado, asistencia, consuelo y consejo tratándolo siempre con veneración que se debe a la persona que nos apoya y defiende con al delicadeza de quien no quiere exasperar la parte brusca, irritable y dura de sí mismo”

Es curioso el giro que ha dado ahora el lenguaje y cómo un documento probatorio de una acción realizada, nos ofrece al mismo tiempo una gran cantidad de información del contexto histórico y socio-cultural.

IMG0079AFuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Además de la hermosa caligrafía cuyo estudio corresponde a los paleógrafos, quienes saben distinguir entre una  redondilla procesal, carolina, gótica minúscula, cortesana y muchos otros tipos de letras con el fin de validar un documento.

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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

En el fragmento del texto, podemos ver cuál era la concepción de matrimonio y los principios que lo regían, además de las atribuciones que le correspondían tanto a las mujeres como a los hombres.

¿Qué sorpresas esconden los archivos? ¿Cuántos datos nos ofrecen para poder reconstruir el contexto histórico de una sociedad en una época en particular?

Algún día, quizás, las letras que dejemos plasmadas en algún soporte, podrían ayudar a algún historiador a tratar de entender nuestra vida en un simple día como hoy.

Publicado en Apocatástasis

El regreso de las palabras


“Si tu y yo tenemos una manzana cada uno y la intercambiamos seguiremos teniendo una manzana. Pero si tenemos una idea y la intercambiamos tendremos dos ideas cada uno”  

Shaw, B.

Todo inició con un mensaje: “No sé como le vas a hacer pero mañana me tienes que conceder un café de mediodía. No te quitaré más de quince minutos

Entonces sucedió, fueron muchos más de quince minutos, fueron años que pasaron en un parpadeo.

Fueron las palabras fluidas, luego las imágenes que de ellas emanaban. La sonrisa y la sorpresa.

Era una hoja, con tinta azul, que contenía la transcripción de un texto, firmado y fechado por mí hace diez y siete años.

Por esos días de mi adolescencia, llena de ideas de la India, leía a Rabindranath Tagore.

La luna nueva, Mashi la hermana menor, El nacionalismo. De ahí, sin mi formación bibliotecaria aún, copie  El Crepúsculo del Siglo.

En ese texto se plasma el sentir ante una nación vejada, herida, que sin embargo conserva el orgullo por su patria y exalta a la exigencia de su respeto.

“No os avergoncéis hermanos míos de alzaros ante el soberbio y el poderoso, con vuestro blanco manto de sencillez/ y sabed que lo enorme no es grandioso y que el orgullo no es eterno”

La hoja de cuaderno estaba entre sus manos, como una muestra de la perdurabilidad de las palabras. De una parte de mí, cuya curiosidad se centraba en aquel momento en la India y todo lo que implicaba, no sólo a través de los textos de Kipling, sino de Tagore con su fina descripción de la vida.

Además de la sorpresiva aparición de mis propios trazos, ofrecidos como un regalo.

Tanto tiempo duraron esas ideas cuidadosamente preservadas y conservadas, con una letra de molde muy clara, de trazos redondos y breves.

¡He cambiado tanto! Ahora las letra toman nuevos rumbos y quedan suspendidas en pequeñas hojas de libretas que a veces son difíciles de descifrar incluso para mí.

Sin embargo, ese aparentemente frágil soporte, guardó no sólo un texto, sino toda una historia, un contexto, una amistad que aún perdura y que está viva a pesar de los años.

Entonces, también fue el colibrí. Gracias A.O. por conservar y preservar los trazos de aquella que fui.

Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Niña


Aquí en mi país, así le cantamos a la muerte, que nos susurra bajito por las noches, la Catrina, la Huesuda, la Flaca…

“Niña cuando yo muera, no llores sobre mi tumba. Canta un lindo son ¡Ay mamá! cántame la Zandunga.

No me llores no, no me llores no, porque si lloras yo peno,

en cambio si tu me cantas yo siempre vivo y nunca muero…”

“Dicen que no guardo duelo Llorona, porque no me ven llorar.

Hay muertos que no hacen ruido Llorona y es más grande su penar…

Hermoso huipil llevabas Llorona que la vírgen te creí”

Fuente de imagen: Magnetica Anna Ignatieva

La muerte y la vida, dos caras de la misma moneda.
El silencio, el bullicio, el latido que se va apagando.
Mientras tanto enfrentamos la vida, a sabiendas que un día a nuestra puerta, tocará la muerte.

Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Sorpresa ocular en azul de mar


Él llegó a despertar el color que dormía en mí, sus trazos inundaron mi vida y también mi mente. A veces en forma dolorosa, por la crudeza de su trabajo. Otras deliciosamente a través del erotismo de sus formas y colores.

Puede sacudirnos, cimbrarnos hasta la conciencia, eso lo vuelve un grito más de denuncia. Enmudecemos con sus trazos, gozamos con ellos y hasta nos reímos con las imágenes que llegan a transformar nuestros propios pensamientos y les otorgan un medio para hacerse visibles.

Pero ahora no sólo me ha deslumbrado, sino que me ha regalado algo maravilloso, fue este retrato, tan faérico y palomillezco (nótese la pequeña palomilla posada sobre el hombro).

“Píntame una historia, dibújame un presente…Entonces todo sucedió en azul.”Fuente de imagen: Brunóf

Es que, con este regalo invaluable, ha hecho no sólo mi día, ha pintado una vez más mi vida, la ha vuelto azul y volátil. Me ha dejado atónita.

Gracias, millones de gracias Brunóf

Pueden seguir sus trabajos anteriores a través de http://brunoferias.blogspot.mx/ y lo más nuevo en http://brunoferias.wordpress.com