Publicado en Apocatástasis

Certeza


“Te miro dormir. Y luego tus ojos se abren. Me ves mirándote y sonríes.

Sonríes. Cuando abro los ojos te veo mirándome y sonrío.

Estamos en un lago.

Es primavera.

Te abrazo. Te caliento.

Cuando abro los ojos te veo mirándome  y sonrío”

Pinter, H. La lengua de la montaña

Escribo, porque las palabras me van llevando por rumbos desconocidos.

Me acerco a tí, observo esa sonrisa y recorro tus labios con mis dedos. Me gusta esa sensación tibia, tu cuerpo cobijándome, como si se abriera un paréntesis para nosotros. El mundo se borra y por instantes somos uno.

Me hundo en tus ojos, traspasando esa oscuridad de tus pupilas que parecen esas noches de las que no quiero salir.

Huelo tu cuello, queriendo que no se borre nunca ese olor, que permanezcas así, tan cerca, tan cálido, tan tu.

Entonces sé que estoy en el camino correcto y me dejo caer nuevamente en esa sensación embriagadora que nos pertenece.

chetumal Rubi
Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica Artista: Rubí Estrada Chablé
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Los del 2017


“Y esa palabra creció tanto entre sus manos que se les escapó inevitablemente entre los dedos”

Ruy, A.

catalogo
Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Va que no había puesto nada, porque fue un año atípico. Curiosamente leí menos, pero fui mas selectiva. Inicié el año con varios textos que van avanzados, unos más, otros menos. No significa que el número de textos sea mejor o peor, sólo significa que este año tiene más oportunidades de seguir hurgando entre los estantes de la biblioteca y de las librerías, para cazar letras y letras que me lleven a descubrir nuevos horizontes, o como pasó este año, a buscar nuevas metas.

Comparto éstos, que fueron pocos, pero todos me dejaron algún aprendizaje.

  1. Los años sabandija / Velazco, X.
  2. El infinito en la palma de la mano / Belli. G.
  3. Historia de un perro llamado Leal / Sepúlveda, L.
  4. Hacia un buen envejecer / Zarebski, G.
  5. El mensaje de las lágrimas / Payás, A.
  6. Feminismo para principiantes / Varela, N.
  7. El jardinero fiel / Pinkola, C.
  8. Secretos de una mujer casada  / Ayers, J.
  9. Mujer que piensa / Herrera, C.
  10. Viajeros en tránsito / Herraso, I.
  11. En busca del útero perdido / Rodríguez, P.
  12. Los jardines secretos de Mogador / Ruy, A.
  13. El ejecutivo al minuto: nuevas técnicas de dirección. / Blanchard, J.; Johnson, S.
  14. Querido dinero: ¡Te odio y te quiero! Guía para llevarte mejor con tus finanzas / Cárdenas, R.; Mastropiero, M.; Romo, M.; Ruiz, F.
  15. Piense y hágase rico. Para mujeres. / Lechter, S.
  16. Cuentos para pensar / Bucay, J.
  17. Hábitos de ricos / Gómez, J.

Los del 2011

Los del 2012

Los del 2013

Los del 2014

Los del 2015

Los del 2016

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Cacería


Era el brillo apenas perceptible en su mirada, el felino contenido que quiere agazaparse, hundir las garras en la piel, probar la sangre que brote en breves hilos carmín.

El deseo aparece paulatinamente, provocando ese estado de exitación eléctrica, de alternancia en las fases, ella no sabe a ciencia cierta de dónde proviene, pero la piel reacciona, alertándola.

Busca en la oscuridad, hurga en el silencio, en las sombras, permite que los sentidos hagan su trabajo, alerta, siempre alerta, pero esta vez no siente amenaza, solo una indescriptible curiosidad, como si de una cacería se tratara.

Toma su carcaj y lo abastece lo suficiente, pinta su rostro, agradece a la tierra y a la noche, les pide su guía y protección.

Se sabe cazadora, se sabe hembra, se sabe curandera y ahora encuentra, eso que ha estado dormido mucho tiempo, con el corazón tambor, el pulso acelerándose a medida que se adentra en un mundo tan conocido y a la vez nuevo.

Une sus manos y silba a los puntos cardinales y busca ese olor inconfundible.

Sabe que él, esta tan cerca que llegará en breve el momento de encontrarse, una vez más.

Nicol Vizioli
Fuente de imagen: Nicol Vizlioli
Publicado en Apocatástasis, Mundo faerico, Tita

Musical


La vida es un suspiro, pero tengo la oportunidad de disfrutar mucho la compañía de Tita. Dos largos años pasaron sin que la viera, pero ya hace rato anda por acá.

Ayer fue una tarde muy divertida, porque mientras comíamos, me puse a renegar por las declaraciones de una diputada sobre los tatuajes. Entonces Tita dijo: A mí me gustaba mucho una canción que decía algo así como  “tatuajes de tus besos”

Palomilla: ¿Quiere escucharla?
Tita: ¿A poco la traes ahí?
Palomilla: ¡Claro! (Santutubo)

Comienza a ver el video de la canción y dice: ¡Mira, se parece a Joan Sebastian!

Palomilla: Es Joan Sebastian Tita. ¿Le vuelvo a poner la canción?
Tita: ¡claro!

Así le siguió con las canciones de los Bukis y embelesada veía varias veces cada video, haciendo comentarios como: ¿Verdad que cantan canciones muy bonitas?, ¡Estoy enamorada de todas las canciones de Joan Sebastian!, ¿Ya se murió el cantante?

Al ver uno de los videos varias veces, me fascinó su expresión sorprendida cada vez que la chica del video le daba un garrotazo en la cabeza a un tipo que la acosaba. ¡Mira, le dio en la cabeza bien fuerte! Era ADORABLE

¡Belleza de momento! Quedará grabado en mi memoria.

 

Publicado en Apocatástasis, Reflexiones de la Palomilla

Me gusta


porche
Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Caminaba por mi barrio, donde todo es tranquilo (a veces) y a pesar del calor de medio día, porque dejé mi auto en el taller mecánico habitual, descubrí lugares nuevos.

Es que me gusta donde vivo, lejos de toda la parafernalia moderna, lejos de los edificios “inteligentes” y de los fraccionamientos cerrados. De los centros comerciales atiborrados de personas que viven de prisa, tanto como las vialidades de tráfico continuo.

De acá, me gustan sus calles amplias, los grandes árboles que han estado ahí por décadas. Buscaba un herrero, lo he encontrado. Había uno muy cerca de casa, pero cerró hace algunos meses.

Conozco dónde está la carnicería, el tapicero, el centro de taxis, conozco a Mary, la de la tienda de abarrotes y a Anaís la chica del peinador. Sé dónde está la dulcería y los talleres mecánicos, los que rentan mesas, la tortillería donde venden una deliciosa “cuajada”, las marmolerías y las florerías siempre vibrantes. A unas cuantas cuadras lavan autos y hay un puesto de hamburguesas.

Me gusta esta combinación de casa viejas de adobe y otras más nuevas de fachadas coloridas. Aquí aún hay casas con porche, como la mía. Algo no tan habitual.

A una cuadra hay un porche que tiene unos muebles rústicos de madera con unos relieves hermosos de soles y lunas. Y un poco más allá una casa con el proche repleto de “chismosos” que tintinean con el aire.

También el trajín de la plaza que tiene a un lado la nevería y los puestos de papas fritas y elotes. Es un barrio viejo, en el que mis abuelos criaron a sus hijos, donde vivió mi padre y donde he podido tener el huerto, las gallinas “velocirraptoras”, el conejo Paz y la cuyo Óreo.

Barrio donde el tiempo pareciera detenerse, por instantes y al salir al huerto, se pueden aún ver las estrellas.

Irresponsable


Desde entonces, sigo tu rastro como cada noche, e insisto a Morfeo para que se quede a mi lado, pero huye y me deja sin remordimientos, a cargo de mis pesadillas.

moi
Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica