Búsqueda


“Es en Mogador la hora en que el sol toma por sorpresa a los amantes. No interrumpe sus besos desvelados, los ilumina. El aliento enamorado que los ata desde anoche en cada beso es un hilo de aire que no cesa, que los trastorna, que los convierte en un solo cuerpo y a la vez en mil”

Ruy, A.

“Cuando busco en ti y hasta en los pliegues de tus sueños las más breves sonrisas de la luna”

Ruy, A.

Creo que lo que requieres es una buena amante. – Le sugirió. Es que la piel pide piel, pide calor.

Búscate una amante que al verte se desborde en deseo,

que te desnude sin prisa,

que te recorra con los labios,

con las manos.

Búscate una amante

que descubra nuevos espacios de placer,

que busque tus gemidos y los atesore,

que te acaricie como si no hubiera futuro,

que también permita que la descubras,

que ría contigo,

que busque camas deshechas de sábanas revueltas.

Entonces,

solo entonces,

volverás a ser agua.

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Fuente de imagen: El cofre de musa

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Intervención


Sucede que donde hay triángulos que son isóseles, algo anda extraño.

Podemos darnos el lujo de acariciar un círculo hasta volverlo vicioso, pero los triángulos indican peligro. No lo digo yo, sino estándares internacionales de seguridad.

Éstos últimos días han sido una combinación de reajuste de ideas, de establecer lineamientos para lograr un ambiente tolerante y no hostil.

Dadas las circunstancias, buscaba un para qué, de la situación “el detalle” y justamente esta mañana amanecí con la respuesta.

Ahora me resta cerrar puertas, limpiar espacios y permitir que llegue a mi vida todo lo maravilloso que es para mí.

Se acerca Yule y será momento preciso para reflexionar.

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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Ordinario


Hace un par de día, estaba haciendo fila en la caja de un supermercado. Como venía de la marcha del 25, llevaba puesta mi pañoleta violeta.

Ahí ví a una persona que me pareció familiar y se puso tras de mí, así que le pregunté si era fulano. Él me dijo que no y seguimos la charla por algunos minutos. Total que nos dimos los números telefónicos y cada quien tomó su rumbo.

Hoy me manda un mensaje, solo para saludar y la conversación siguió así:

Fulano: Oye te puedo preguntar qué significa la pañoleta que traías el domingo.

Palomilla:  Significa que no queremos ninguna asesinada mas, no feminicidios.

Fulano: Perfecto, pensé que eras activista.

Palomilla: ¿Ser activista es tan terrible?

Fulano: No, solo preguntaba.

Palomilla: Excelente y sí, participo en marchas y en lo que puedo. No tolero el maltrato.

Fulano: Qué bueno, si es algo terrible. Bueno, te dejo seguir trabajando.

Así fue, desde ese momento me he quedado pensando: ¡Vaya! Seguro que no me volverá a hablar. ¿Es que es muy terrible que desde nuestras trincheras nos expresemos, que usemos pañoletas, que alcemos la voz, que salgamos?

Lo triste es que eso les parezca más terrible que las violaciones, que los acosos, que los golpes, que las humillaciones. También recibí comentarios negativos de personas cercanas, cuestionándome por “andar en esas cosas”.

Una situación tan ordinaria y tan simple como una fila de supermercado, me lleva a confirmar que voy por el camino correcto, que sigo convencida de que juntas somos invencibles, que no importa si nos topamos con comentarios como esos. Lo importante es seguir aprendiendo, cuestionando, deconstruyendo, reconstruyendo y sobre todo: femigrando.

#Ahoraqueestamosjuntasahoraquesinosven

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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Camino


“Pienso en las noches de las mujeres: que gran injusticia son las noches de las mujeres, las únicas del hogar cuyos ojos son permanentes lámparas encendidas, oídos escrutadores, atentos al acontecer de las tinieblas…”

Serrano, M

El migrante toma su vida y su dignidad, se la echa a cuestas. Es lo único que le queda. Para tener el valor de dejar en esas condiciones su hogar, es que ya lo ha perdido todo.

¿Y los demás, qué hacemos? Nos contentamos con ver su situación desde el privilegio de la lejanía.

Desde hace un par de años, vemos de forma más frecuente personas que vienen de varios países de centroamérica, por lo que un grupo de mujeres se reunió para abrir una Casa del Migrante y 1 de 7 migrando. Su labor titánica no es suficiente.

¿Qué sentir? Una tristeza, una impotencia, una reflexión. Pero eso nada cambia. ¿Desde cuál trinchera podemos ayudar?

Siento el silencio, el horror, el vértigo. Siento algo que va en esas noches mudas de mujeres con sus hijos, de la carga extra que llevan, de las interminables vigilias.

Pienso en lo vulnerables y expuestas que están, pienso en sus vientres cíclicos, en el riesgo de ser violadas. En un peregrinar de hojarasca.

Ahora nos queda el hacer, lo que cada una podamos hacer, para mitigar un poco el cansancio en su camino.

Llegarán acá, al norte, y seguro a ellas se les unirán muchas mas que han quedado en estas tierras desérticas, que aún no llegan a su destino.

Entonces estaremos aquí. Hacer. ¡Aho!

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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

No es nuevo, seguirá sucediendo