Consigna


A veces, es implacable este coctel de emociones que llevo dentro. Como si los diques se hubieran fisurado. No hay tregua, solo se desbordan y me inundan.

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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

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Otro giro a la rueda


“Y esto que escribo soy yo”

Murakami, H.

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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica del 2007.

Apreciable lectora o lector:

Hace 11 años se escribieron las primeras letras en este sitio, fue el principio de mi Apocatástasis. Más de una década de volverme transparente, de permitir que las letras sean a la vez comunicado, sueño, catarsis y alivio.

Desde un mundo de letras que se vuelve real y una realidad que se vuelve texto. En el que comparto contigo historias, recorridos, apreciaciones, dudas, emociones, imágenes, instantes.

Donde me encuentro con aquellos libros, películas, bibliotecas, museos, que son también recuerdos – latidos. No olvido amores, ni traiciones, pero los vuelvo aprendizajes. Especialmente en los últimos años, que me han catapultado hasta el fondo de mi misma para escarbar en los huesos.

Aquí nació una Palomilla con alas de palabras, que ha ido madurando, con la piel tinta, con el corazón abierto, con los dedos sobre un teclado que a veces tiene las letras desgastadas. Aquí se redescubrió una bruja que sigue el sendero de la luna, de la tierra, de los ciclos y  también de la muerte. Aquí se expresa una mujer que aprende día a día a ser sororaria, a defender el derecho de expresar, de hacer y de ser.

Es en este espacio entre las palabras donde me encuentro ahora y desde aquí, te agradezco el tiempo que pasas leyendo mis letras, ya sea por segundos o porque permaneces vinculada/o a este telar de una vida que sigue siendo mía.

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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica. Escultor: Vicente Rojo.

 

Trazos


Volar entre las letras, esperar con paciencia el tiempo del tiempo. Caer en ese momento de latidos constantes.

Permitir que el aire fresco entre por las puertas, por las ventanas. Que la lluvia moje la tierra y a mí también.

Estar atenta a las personas que llegan de pronto a mi vida y me nutren, también despedir y agradecer a las que se van. Abrir las alas y disfrutar de esos pequeños detalles.

Llegar a esa delgada línea que nos lleva a la locura, atisbar por sus intersticios y saber que hemos ido a ese terreno movedizo y hemos vuelto.

Dejar que tu mirada sea esa radiografía que me entibia el cuerpo, que tus manos sean descubrimiento, que tu piel sea una vez más territorio.

Volver la palabra algo más que un vehículo. Dejarla que sea también elemento, herramienta, canto, hechizo.

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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica.

Repentino


“En un papel guardo el recuerdo

y de la raíz que le crece

se derrama mi silencio.

Gómez, M.

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Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica.

Nunca sé de dónde llega ese sonido. Pero de pronto me envuelve y me siento tranquila.

A veces se mezcla con el viento, otras con cancioncillas que se me pegan y me traen con la cabeza dando vueltas.

Últimamente es el recuerdo de tu cercanía, tan musical, tan lejana y a la vez aquí pegada a mi lado.

Es el olor fresco de la lavanda y el romero, bañados en lluvia. O el incienso de rosas o de cerezas.

El latir en mi pecho me recuerda que sigo viva. Respiro lentamente asegurándome que mis pulmones se llenen completamente.

Es en ese momento cuando debo recordar que esto que siento es mío y que no estás para cumplir mis expectativas, ni yo las tuyas.

Pasa el tiempo y sigues ahí. ¡Increíble!

Liria


frasco

Fuente de imagen: internet

Me voy llenando de letras. Siento en los dedos las ansias por tomar la pluma o el teclado y dejar que las ideas vayan tomando forma.

Quizás es el tiempo en el que la primera cosecha se manifiesta así en mí, quizás esa combinación perfecta del verano y la lluvia o esta mezcla de emociones que siento por ti.

Es que sigo siendo esta Palomilla con alas de palabra.

Indudablemente.