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Fuegos nuevos


Alzó su varita hacia ella y la  cinta violeta desapareció, luego la envolvió en un halo blanco y una pregunta resonó muy profundo dentro de su cabeza: ¿Quién eres?…

castillo azulFuente de imagen: Digital blasphemy

Alzó la vista y se encontró sentada junto a un hermoso roble. Los pequeños seres habían desaparecido. Pero la pregunta seguía resonando en su cabeza. No tenía ni idea de cómo había llegado ahí, hacía apenas algunos momentos estaba junto al diván anaranjado y sobre éste había dejado el libro azul y el rosa.

Junto a ella, una mujer vestida de violeta y largas trenzas azules la observaba. Tenía entre sus manos un hermoso tambor con una enorme cruz celta sobre la tensa piel.  ¡Vaya, te has tardado!, Sígueme ya hace rato que se abrieron las puertas – le dijo -, notó sus ropas de textura suave, color terracota, con unos bordados muy finos.

Soy, Hechicera de Fuego, alcanzó a decir, intentando seguir lo más de cerca a aquella mujer que avanzaba como si danzara.

Hola, me llamo To-tai. Sin decir más aceleró el paso, para alcanzar un sendero tan estrecho y cubierto por el pasto, que era difícil de ver a simple vista.

Se sentó en el suelo y acomodó el tambor entre sus piernas. Los primeros sonidos fueron cortos, pero luego se sucedieron de tal manera, que una cascada de sonido profundo salió de ellos. Esto hizo que un chispazo de luz brillara tenuemente en el sendero, que se fue ampliando hasta darles cabida a ambas.

Hechicera supo entonces que sus runas habían llegado al lugar a donde pertenecían, porque dentro de la bolsa ceñida a su cintura se desprendía un calor que no había sentido antes.

To-tai terminó su melodía, se levantó para estirar los brazos y con una amplia sonrisa dijo ¡Bienvenida a Nowhere!, en el Castillo azul nos están esperando.

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Un pequeño logro


Verba volant, scripta manent.

Portada BestiariasFuente de imagen: Martha Soto.

Pues para mí un honor, un placer y una nueva experiencia compartir con ustedes, que hace ya varios años un grupo de chicas inquietas, nos reunimos en un proyecto que titulamos Bestiarias.

Más que un acto de formalidad, era un juego, una intriga, un reto divertido de esos que siempre le dan a la vida un toque dulce.

Hoy esos harapos de letras, se transformaron, adquirieron nuevas dimensiones y salen de su sitio de reposo para que todo aquel que lo desee, pueda por sí mismo, disfrutarlo o sufrirlo. Es que quizás a través de este acto de la escritura, nos dimos a luz las unas a las otras.

Como dijo Murakami: “Soy de ese tipo de personas que no acaba de comprender las cosas hasta que las pone por escrito”, así que desde el Valhala, hasta los Vientos del Desierto, pasando por el ojo creativo de Lady Bathory, se dio este agradable juego que hoy ve la luz.

Recientemente aprendí los lenguajes del amor, y entre ésos, el mío, que es a través de las palabras. Ningún otro vehículo es más íntimo que la palabra, especialmente la escrita. A través de ella, las ideas se clarifican, toman forma, adquieren un cuerpo aprehendible por los sentidos.

Así que agradezco al equipo que hizo esto posible con sus letras y a David Gándara quien ilustró este libro y pues este es el vínculo:

http://books.google.com.mx/books?id=nrBeCAAAQBAJ&printsec=frontcover&hl=es&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false

Un poco más de las Bestiarias en el siguiente vínculo: https://apocatastasis.wordpress.com/cuenterias/bestiarias/

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4. Bestiarias: Deja que te cuente un cuento


“La brujería es actualmente el lugar de las mujeres disconformes que no se resignan a su destino de silencio de las que hablan sin permiso y ríen en exceso, de las que nos animamos a tomar la palabra”

Costas, N.

Venus-Laussel

Fuente de imagen: Cadena Ser

Cuénteme su historia de mujer.

Érase una vez…

una niña, enclenque, diminuta, que cabía en una caja de zapatos, una niña que se subía a los árboles, que esperaba con ánsias las vacaciones para irse a la tierra, volver a la casa de Tita, que amaba la lluvia en las mezas y las conversaciones del abuelo. Érase la historia de una mujer que desvió su camino una década, que se hundió en un infierno que la hizo comprender que aún era tiempo de cambiar. Érase una madre que no sabe si vale la pena eso llamado disciplina férrea o más amor, cercanía y colección de instantes.

Érase que una noche, varias décadas después de haber venido a este mundo, se prometió que no dejaría de seguir su propio camino. Supo que el caer hasta el abismo, es también una oportunidad para ver la luna desde el fondo del pozo más oscuro.

Esto fue algo de lo que encontró en el trayecto:

Ella es parte de las brujas que fueron perseguidas, mutiladas, borradas, pero regresaron. Se escuchan ya las hogueras y los tambores que les dan la bienvenida. Y las lunas sagradas las animan en este camino hacia ellas mismas.

No existe para ellas un dios, ni una iglesia, ni un hombre a su lado que las domine. Son las salvajes, las que caminan por el mundo buscando las huellas perdidas de todas las ancianas que son su soporte. Las que buscan la verdad fuera de los yugos patriarcales, las caminantes, las cantadoras, las cuidadoras de las letras y de la lengua.

Pero también son las que aman con todo el cuerpo, las que curan con las manos, las que se desatan cuando es necesario y las que portan el wakisashi y la hakama con el honor del viejo código.

Descubrió que no permitirá que le digan que vaya y rece ante una imagen en la que no cree, que no le digan que le suplique y que le haga penitencia. Que no le digan que esa es la verdad absoluta y que es blasfema por no seguir preceptos dañinos. Porque más allá de esa religión domesticadora, existe el yo, el todo, el uno. El theos que no tiene género ni religión. Porque la existencia es sagrada, ella como todas es sagrada.

Es que escarbar y escarbar es su arduo trabajo, hurgarse el cuerpo y el espíritu para arrancar de tajo las decepciones, las envidias, las frustraciones, los dolores, las tristezas. La humanidad que carga sobre los hombros.

Qué es la historia sino un cúmulo de instantes. Uno nace, crece y día a día va muriendo. Eso lo sabe quien pisa con paso firme la tierra y siente en los pies la frescura del pasto húmedo.

Episodios absurdos de la existencia, se nulifican una vez que se ha aprendido la lección. Así que baste decir que se sigue caminando, que la prueba que está frente a ella y que debe enfrentar, es también oportunidad. Tiene derecho a cambiar de opinión, a deconstruirse cuantas veces quiera.

Es el escudo que se va construyendo a lo largo de la existencia, donde el sol y la luna se conjuran para seguir cruzando el firmamento día a día.

Colorín, colorado, este cuento se sigue hilando.

1. Diosas, Brujas y Sabias

2. Sexualidad

3. Hablantes, soy la que cuenta cuentos

4. Deja que te cuente un cuento

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3. Bestiarias: Hablantes, soy la que cuenta cuentos.


“Y dado que ella, la primera y simbólica mujer, se aferró a la antigua fe más tenazmente que Adán, quien sólo la siguió en su acción, su castigo debía ser aún más terrible”

Costas, N.

“Las palabras determinan nuestra cultura y la escritura afianza conformando el papel a modo de memoria antigua”

Costas, N.

“El sonido de una palabra es un eficaz agente mágico y la principal llave para establecer la comunicación con entidades inmortales”

Jodorowsky, A.

“Yo creo en el poder llamar las cosas por su nombre”

Dresser, D.

AlexAlemanyFuente de imagen: Alex Alemani

Es el mito, donde se nos envuelve al nacer. Venimos cargadas de ideas que transmitimos a través de las palabaras. Pero ¿Qué pasó con todo lo que conocimos antes de hablar?

El lenguaje como vía, de lo que hablamos hace días, enredados en los conceptos. Porque surgimos también del mito, nuestra historia se va formando a través de los conceptos que nos inoculan desde el nacimiento. A veces desde antes.

Por eso hay que reconstruir el lenguaje, las historias. Lanzar a la basura mucho de lo que contenemos como depósito cultural y sacar nuevas telas de donde ir cortando vocabularios mejores.

Pero el mito nos obliga a construir paradigmas, siempre es el príncipe azul y la bruja mala del cuento. Cuando nos hablan los hablantes, o que empezamos a escarbar entre los huesos, nos damos cuenta que andamos a ciegas, por caminos equivocados.

Por tanto la palabra se vuelve bálsamo, la tinta late y las palabras construyen y deconstruyen mundos. Quizás eso tenga mucho que ver con la apocatástasis, también con el hecho de descubrir, que del clan, soy la que cuenta cuentos. A veces inventados, porque vale la pena hundirse en el lago y recorrer el castillo azul con todo y cabaña.

Así también se puede hacer surgir la magia, desde el punto más endeble, en el que dicen que la locura comienza a germinar.

Otras, transcribo otras historias o pido prestadas las palabras de las mujeres de mi clan, para explicarme y explicar las tres fundamentales aristotélicas de: quién soy, de dónde vengo y a dónde voy.

Entonces entre mitos, historias, relatos, me voy apropiando de una historia propia que tiene su reflejo también en lo real. Porque el lenguaje me permite explicar el mundo y mientras más se amplia, me ofrece más posibilidades.

Y justo el día 18 se cumplieron siete, son los años que publicamente he lanzado por la borda las palabras, he permitido que sus harapos de tinta y papel, se vuelquen en otros confines. Porque vivo la palabra y soy palabra.

Palomilla con alas de palabra.

1. Diosas, Brujas y Sabias

2. Sexualidad

3. Hablantes, soy la que cuenta cuentos

4. Deja que te cuente un cuento

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2. Bestiarias: Sexualidad


cuerposFuente de imagen: Internet

Sexo, una palabra que nos prohiben, cuerpo, binomio imposible. Porque desde que recuerdo me enseñaron que el cuerpo no se toca, no se siente, no se estremece, no se excita.

Entonces los años pasan y una está envuelta en una maraña de emociones reprimidas. SÍ, reprimidas. No tiene sentido, pero justamente eso es lo complejo, porque no es algo racional, sino algo inoculado sutilmente a lo largo de los años. Si bien, ya era sumamente complejo crecer en un cuerpo de mujer, pues peor intentar conocerlo.

Pero la sexualidad no es sinónimo de cóito. La sexualidad es explorar las facetas del propio cuerpo, de conocerlo palmo a palmo, de saber también compartir eso, de dejarse de remilgos, porque también somos piel, terminales nerviosas, temperaturas, olores, colores, sabores.

Aún falta, porque nadie es responsable del placer propio, no llegará alguien con una “varita” mágica a despertar el cuerpo y a conocerlo mejor que una misma.

Así que más que leer y hablar de sexualidad, hay que conocerla de piel a piel, practicar el erotismo, el juego, el encender el fuego. Y desde el centro, desde la misma feminidad, permitir que recorra el cuerpo, no al revés.

¿Sexualidad elevada? Prefiero sexualidad consciente, en la que de nada sirve la teoría, sino la práctica.

Porque con los ojos cerrados se ve mejor que con los ojos abiertos.

Bestiarias

1. Diosas, Brujas y Sabias

2. Sexualidad

3. Hablantes, soy la que cuenta cuentos

4. Deja que te cuente un cuento

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1. Bestiarias: Diosas, brujas, sabias


“Se había convertido en un eslabón más de la cadena femenina formada por generaciones de mujeres que se daban a luz unas a otras”. Esquivel, L.

 “Soy ella y no otra, aunque también soy tú y soy vosotras, soy cada mujer que a través de estos muchos años, cuatro veces cien, quiso prolongar su existencia en la leyenda, en la tradición y en la imaginación de los hombres” Serrano, M.

MUJER

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Título: Como un árbol viejo, pero llenito de manzanas.

Autor: Denis Nuñez Rodríguez

Fuente de imagen: Pintores Cubanos

El género, como una diferencia en la humanidad, curiosamente y desde la sedentarización y aumentada con la dispersión del culto judeocristiano, el género femenino, fue asolado por una serie de consideraciones poco favorecedoras que ha cargado a lo largo de los siglos.

Marcela Serrano, entre otras muchas cosas, dice que Una mujer es la historia de su sangre.

Pero una mujer, es en sí todas las mujeres, desde las ancianas que la han colocado en el lugar que hoy está. Es un ser vivo con una carga emocional capaz de mover al mundo en un abrazo, en una palabra de consuelo. Si bien, una mujer es el resultado de una combinación de cromosomas, a nivel social, emocional, es la que carga con la tradición, con el “poder” de otorgar la vida (no por sí misma), pero es el crisol propicio para la creación.

“Eres como una bruja de abril, tienes que acompañarme a ver una puesta de sol” León, L.

BRUJA

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Fuente de imagen: conceptart.org

¿Qué es la bruja, sino un adjetivo peyorativo para intentar limitar a la mujer empoderada, la que hace uso consciente de su poder y lo trabaja para lograr sus fines.

No se dicen entonces horrores de la inaceptada Lilith, que se atrevió a contradecir los mandatos divinos. La bruja es la que vive con el placer de hacer lo que desee sin por ello arriesgar a los que ama o a los que protege. Es la cazadora, la hechicera, la parte que quieren oscurecer, pero que se niega a permanecer bajo la sombras de otros.

Por eso quemarlas, por eso despojarlas, por eso acusarlas, por el hecho de pensar, de sentir, de soñar, de saberse igual.

El poder de la bruja no solo radica en su físico (creencia extendida), sino en el don de la palabra (hechizos), en la pócima, brebaje, planta.

Esa es la bruja satanizada, la que se inclina ante el mal y le sirve. Es la que creen que daña. Gran mentira, gran ocultamiento. Es entonces la servidora del Theos en forma de la Diosa, La madre, La tierra. La mujer que hace germinar, que abona, que cura.

“Cuando afirmamos nuestra intuición somos como la noche estrellada: contemplamos el mundo a través de miles de ojos”. Pinkola, C.

SABIA

anciana_sabiaFuente de imagen: Globedia

La transición para volcarse dentro de sí misma, para escarbar en los huesos, para buscar con tenacidad respuestas a las preguntas que le broten en la cabeza. La mujer sabia se sabe plena, se reconcilia con su ser. Es la que encuentra, la que prefiere la soledad a las multitudes, la que no siempre pertenece a un grupo, sabe caminar en solitario.

Es el fin de un camino y la apertura a otros muchos. La sabia no vive para los demás, sin antes vivir para sí misma. Ama desde dentro, busca el regreso al origen porque sabe que la fuente siempre ha estado ahí.triplemoon Bestiarias:

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2. Sexualidad

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4. Deja que te cuente un cuento

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3. Código Bestiarias: Llamadas


danielazekina

Fuente de imagen: Daniela Zekina

Los he llamado, no sólo en la mente, sino en sueños.

Así las dos semanas se fueron rápido, pero entre tanto ajetreo resultó interesante el hecho de pensar en el llamado, quizás pueda pensarse que es una locura, y quizás lo sea pero la cantidad de “causalidades” fue grande.

Aún ayer, resurgen los nombres, los contactos.

Tal vez sean los sueños, las puertas más amplias para reconstruir puentes rotos. El momento de limpiar la mente y liberar todo aquello que se encontraba obstaculizando.

No fue a la misma hora, fueron muchas horas, recordando, pensando, invocando a los seres que han estado ahí. Especialmente a los viejos. Algunos ya se fueron, otros siguen cerca o no tanto, otros tomaron nuevos caminos.

Volvieron también los trazos olvidados, la tinta llenó más de veinte páginas de un libro en particular, luego la libreta comenzó haciendo lo mismo.

Ahora, se que todo es por una razón, nada es fortuito, es momento de realinearse.

Luego culminó todo con la celebración de Ostara, entre los hados, entre los seres que nos ayudaron a fertilizar la tierra, a bendecir lo que somos.

Puede que sean en apariencia pequeños logros, pero con grandes significados.

A través de los espacios que estaban ocultos, pude llegar de nuevo a abrir las puertas y dejar que el viento entrara a llenar de frescor este mundo.

1. Código Bestiarias

2. Balance

3. Llamadas